“Soy inocente, yo no maté a esa persona, todo lo que se dijo ese día es mentira y las fotos del expediente me impresionaron”, declararía ante una autoridad ministerial, Luis Enrique, conocido como El Kike, pero ante personal actuante del Juzgado Quinto Penal, decidió reservarse el derecho a declarar.
Luis Enrique es probable responsabilidad en la comisión del delito de homicidio calificado con la agravante de alevosía y ventaja en agravio del mesero, Jorge Felipe Flores.
El indiciado, durante la diligencia dijo reservarse el derecho a declarar para hacerlo con posterioridad, asimismo, por medio de su defensa, solicitó la ampliación del término constitucional por otras 72 horas.
En el expediente penal 44/2017 se establece que el 28 de abril de 2015, una persona de nombre Wilber celebraría su cumpleaños en una vivienda donde antes funcionaba como bar, ubicada en prolongación de Arteaga, número 1105, centro Oaxaca.
Para ello, le solicitó a Jorge, mejor conocido como La Coquis le ayudara a limpiar dicho local, pues la fiesta comenzaría alrededor de las 16:00 horas.
En ese lapso arribó supuestamente Luis Enrique, en compañía de otras tres personas, pero alrededor de las 19:00 horas, ellos salieron pues dijeron que: “tenían que realizar un asunto”.
Eran pasadas las 20:00 horas cuando Luis Enrique regresó a la fiesta y comenzó a platicar con Jorge.
Un testigo refiere que se dio cuenta que Luis Enrique comenzó a coquetear con Jorge, luego, ambos, comenzaron a bailar.
En el baile, refirió el testigo, se dio cuenta que Luis Enrique comenzó a tocarle los glúteos.
Minutos después ambos salieron con dirección al sanitario, por lo que el testigo supone que sostendrían relaciones sexuales, por ello los ignoraron.
Al paso del tiempo, dijo el testigo, comenzó a escuchar golpes y gritos, por ello al salir, se dio cuenta que Luis Enrique golpeaba despiadadamente a Jorge con un palo.
Debido a ello, el testigo le gritó a Luis Enrique que: “dejara de golpearlo”, pero Enrique le contestó que: “no se metiera, de lo contrario, también lo mataría”.
Asimismo, dijo que comenzó a gritarles de groserías y a decirles que: “eran unos sidosos”.
Ante tales amenazas, el testigo se encerró en la habitación donde disfrutaban de la fiesta y ya no salió.
Al siguiente día, alrededor de las 07:00 horas, arribó una mujer, quien le informó que cerca de los baños, se encontraba sin vida Jorge.
Ante tales hechos, el testigo dio aviso tanto a la policía como a la Cruz Roja.
Fue el representante social quien ordenó el levantamiento y traslado del cuerpo al anfiteatro.
En la identificación legal, se estableció que Jorge tenía su domicilio en Aguayo, perteneciente a Santa Cruz Xoxocotlán.











































