A dos años del asesinato de las defensoras de derechos humanos y activistas triquis Adriana y Virginia Ortiz García, la exigencia de justicia sigue vigente en Oaxaca. Este jueves, su memoria fue honrada con dos tapetes de flores instalados en la Plaza de la Constitución, a un costado del atrio de la Catedral Metropolitana. Mientras que, organizaciones de víctimas reclamaron que el crimen no quede impune.
Las hermanas fueron privadas de la vida el 5 de noviembre de 2024 en la colonia Francisco I. Madero, en el municipio de Oaxaca de Juárez. Ambas eran originarias de la región Triqui y participaban en la defensa de los derechos humanos.

A través de un cartel conmemorativo y de protesta, el Comité de Víctimas de Derechos Humanos volvió a señalar la falta de justicia. También demandó a las autoridades esclarecer el doble asesinato, identificar a todos los responsables y llevarlos ante los tribunales.
FLORES PARA RECORDARLAS Y EXIGIR JUSTICIA
Los dos tapetes colocados en el corazón de la capital oaxaqueña se convirtieron en un espacio de memoria y protesta. La intervención busca mantener presentes los nombres de Adriana y Virginia. Así como recordar que su asesinato sigue siendo una exigencia pendiente para sus familiares y compañeros de lucha.
El memorial fue acompañado por el mensaje:
“Si no están ellas… no estamos todas”, una consigna que expresa la solidaridad con las víctimas y el reclamo de justicia para las mujeres defensoras de derechos humanos.
La conmemoración no se limitó al recuerdo de las hermanas, sino que también puso nuevamente sobre la mesa la necesidad de garantizar condiciones de seguridad para quienes defienden derechos colectivos y denuncian abusos.
EXIGEN CASTIGO PARA AUTORES MATERIALES E INTELECTUALES
En el pronunciamiento difundido por el Comité de Víctimas de Derechos Humanos se exige la aplicación estricta de la ley, el esclarecimiento del crimen y el castigo de quienes participaron en su planeación y ejecución.
La demanda incluye que las investigaciones permitan identificar tanto a los autores materiales como a los intelectuales, sin limitarse a posibles responsables directos.
Durante la protesta también se utilizaron las etiquetas #CrimenDeEstado, #EjecuciónExtrajudicial y #CrimenDeLesaHumanidad para expresar la gravedad con la que el movimiento de víctimas considera estos hechos.
Estas consignas forman parte del posicionamiento de quienes exigen justicia; su utilización no constituye por sí misma una clasificación jurídica acreditada por las autoridades.
DOS AÑOS DESPUÉS, EL RECLAMO SIGUE PRESENTE
El asesinato de Adriana y Virginia Ortiz García vuelve a evidenciar los riesgos que enfrentan las defensoras de derechos humanos. Particularmente aquellas que trabajan en comunidades indígenas y contextos de conflictividad social.
A dos años de los hechos, el reclamo central es que las investigaciones avancen hasta esclarecer quiénes ordenaron y ejecutaron el ataque, así como las circunstancias que rodearon el doble homicidio.
La colocación de los tapetes florales en la Plaza de la Constitución representa un acto de memoria. Pero, también una exigencia pública a las instituciones encargadas de procurar justicia.
Para sus familiares, compañeros y organizaciones acompañantes, recordar a Adriana y Virginia significa mantener vigente una demanda que todavía no encuentra respuesta: que su asesinato no quede impune y que los responsables enfrenten la justicia.
Con información de Jesús Santiago








































