Centro histórico, convertido en cantina, con terrazas y adefesios
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Centro histórico, convertido en cantina, con terrazas y adefesios

Cambios en el centro histórico deben “enfatizar el valor universal excepcional”


Centro histórico, convertido en cantina, con terrazas y adefesios | El Imparcial de Oaxaca
Fotos: Lisbeth Mejía / Por sobre el valor cultural, se ha impuesto la utilidad comercial

El mayor deterioro y descuido al centro histórico de la ciudad de Oaxaca ha ocurrido en los últimos años y no desde los 35 en que se ha contado con la declaratoria conjunta de patrimonio mundial, señala Saúl Alcántara Onofre, presidente del consejo directivo del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS) en México.

Consciente de que a diferencia de la zona arqueológica de Monte Albán el centro histórico es un “paisaje vivo que muta minuto a minuto, año con año”, el representante del organismo internacional también apunta que esta transformación ha de ser “en armonía y con orden”.

El patrimonio en toda su existencia siempre se transforma y no solo es Oaxaca, es Ciudad de México, es París, Berlín, incluso lo es Liverpool, la ciudad que en 2021 fue retirada de la Lista de Patrimonio Mundial, reflexiona Alcántara. “Pero debe haber una planificación para que se pueda llevar en armonía y coherencia porque es lo que vamos a dejar a las futuras generaciones”, reitera.

El pasado 11 de diciembre se cumplieron 37 años de que el centro histórico de la ciudad de Oaxaca y la zona arqueológica de Monte Albán fueron inscritas en la lista de patrimonio mundial ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). La ocasión sirvió para que Alcántara repasara sobre algunas afectaciones al centro de la ciudad y las posibilidades para resarcir gran parte de ellos, como las terrazas.

Las intervenciones que se lleven a cabo en el centro histórico deben tener la misma dignidad de los edificios antiguos”, explica el representante de ICOMOS.

¿En estos 35 años ha habido esa armonía u orden? Antes de responder a la pregunta, Onofre destaca que con cuatro premios Federico Sescosse en Oaxaca, y últimamente la renovación de las autoridades estatal y municipal puede haber un cambio de paradigma para preservar el centro histórico de la capital. Si bien aplaude que se haya liberado el zócalo, el actuar de las autoridades no debe quedar ahí.

Pienso que sí se debe reordenar el centro histórico porque en cuanto a las terrazas, ya es terraza sobre terraza y no tienen ninguna calidad paisajística ni artística porque no siguen las directrices como la geometría, las proporciones del patrimonio histórico y el paisaje”.

A decir de Alcántara, “todo lo que se inserte en el centro histórico debe enfatizar el valor universal excepcional, se debe cuidar muchísimo la autenticidad, pero sobre todo la integridad de ese elemento, porque una vez que se pierde difícilmente se recupera”.

Para el representante del ICOMOS, el descuido del centro histórico no ha sido desde hace 35 años sino en los últimos. Y que además de esta parte de la ciudad se ha deteriorado y afectado también su entorno, por ejemplo, con la construcción del auditorio Guelaguetza y la colocación de la velaria de este, en el Cerro del Fortín. O el intento de edificar ahí mismo un centro de convenciones.

Sin embargo, y aunque reconoce que esta obra del gobierno estatal difícilmente desaparecerá, llama a evitar más daños.

 

Intervenciones en edificios que los convierten en adefesios

 

En los últimos años en que el centro histórico de la ciudad de Oaxaca “se está convirtiendo en una cantina, igual que San Miguel de Allende, igual que Guanajuato (capital), igual que Morelia”, apunta.

Aunque oficialmente la ciudad no está en la lista de patrimonio en riesgo, Alcántara considera necesario actualizar y aplicar el plan de conservación del centro histórico y su reglamento.

Se tienen que actualizar a la luz de que ya no se puede ver el monumento en singular, sino que se debe de ver en conjunto, en su paisaje urbano y su espacio púbico porque si no hay calidad de vida en el espacio público el patrimonio se viene abajo”.

Para Alcántara Onofre, aún hay solución frente a las terrazas, pues estas “se pueden desarmar, mimetizar, bajar de nivel y regularse”, pero siempre bajo la lógica del orden, la normatividad y la armonía. De no respetarse estos aspectos, se vulnera el derecho humano al paisaje y al patrimonio, refiere.

Sin embargo, detalla que además de estos daños al centro histórico, hay otros que han generado mayores estragos, como un inmueble ubicado frente al ex convento de Santo Domingo de Guzmán, justo al lado del Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO).

La casa más terrible es la que está a un lado de la biblioteca Francisco Burgoa, en frente (Ese adefesio vulgariza el centro histórico, sus ventanas cuadradas, chaparras y los colores. Esa es una afrenta a los valores universales de patrimonio mundial”, refiere Alcántara.

La remodelación de este inmueble se mantuvo más de un año y en varias ocasiones fue suspendida con sellos del ayuntamiento y del Instituto Nacional de Antropología e Historia. Pero finalmente se llevó a cabo.


 

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