El gobierno de Estados Unidos reconoció públicamente un fortalecimiento en la cooperación con México en materia de seguridad y combate al crimen organizado, al tiempo que aseguró que continuará actuando con respeto a la soberanía nacional en las acciones conjuntas contra los grupos del narcotráfico.
Durante una comparecencia ante el Congreso estadounidense, el secretario de Seguridad Interior, Markwayne Mullin, afirmó que las autoridades mexicanas han mostrado una mayor disposición para colaborar en temas de seguridad fronteriza, tráfico de drogas y combate a organizaciones criminales.
“Estamos impresionados. Han cooperado mucho, han cooperado mucho más que la administración pasada, pero nosotros creemos en su soberanía y la vamos a respetar”, declaró el funcionario.
CÁRTELES BAJO LA MIRA DE WASHINGTON
Mullin señaló que las agencias de seguridad estadounidenses tienen identificadas las zonas de operación de nueve organizaciones criminales que mantienen presencia en distintos territorios de México.
Según explicó, estos grupos operan mediante estructuras regionales conocidas como “plazas”, encabezadas por líderes específicos que ya son objeto de seguimiento por parte de las autoridades.
“Sabemos quiénes son todos esos líderes de plazas. Los estamos buscando y los vamos a arrestar”, aseguró.
Aunque reiteró que cualquier acción deberá realizarse respetando la soberanía mexicana, las declaraciones reflejan el interés de Washington por incrementar la presión contra las estructuras del narcotráfico que operan a ambos lados de la frontera.
REDUCCIÓN DEL TRÁFICO Y DEL FENTANILO
El funcionario atribuyó a la coordinación bilateral algunos resultados positivos en materia de seguridad, entre ellos la disminución del tráfico de drogas y de personas hacia territorio estadounidense.
Asimismo, destacó una reducción en las muertes por sobredosis relacionadas con el consumo de fentanilo, aunque reconoció que la crisis de salud pública derivada de esta droga sintética sigue representando uno de los mayores desafíos para su país.
Las declaraciones se producen en un contexto donde el combate al tráfico de fentanilo se ha convertido en una de las principales prioridades de la agenda de seguridad entre ambos gobiernos.
MURO, DRONES Y MAYOR VIGILANCIA FRONTERIZA
Además de reconocer la colaboración mexicana, Mullin defendió las políticas de reforzamiento de la frontera impulsadas por la administración del presidente Donald Trump.
Aseguró que durante el gobierno de Joe Biden los grupos criminales gozaron de una amplia capacidad de movilidad en la frontera, situación que, afirmó, comenzó a revertirse con las nuevas medidas de seguridad.
Entre las acciones planteadas se encuentran la construcción de un segundo muro fronterizo paralelo, el despliegue de tecnología de vigilancia y el uso de drones para monitorear zonas consideradas de alto riesgo.
NARCOTÚNEL REVELA ADAPTACIÓN DE LOS GRUPOS CRIMINALES
Como ejemplo de la capacidad de adaptación de los grupos delictivos, Mullin mencionó el hallazgo reciente de un narcotúnel transfronterizo en la zona de Otay, entre México y Estados Unidos.
La estructura clandestina, de casi 650 metros de longitud, fue localizada durante un operativo coordinado entre autoridades mexicanas y estadounidenses en la región de Tijuana.
El descubrimiento evidencia que, pese al endurecimiento de las medidas de vigilancia, las organizaciones criminales continúan desarrollando nuevas rutas y mecanismos para el tráfico de drogas y mercancías ilegales.
UNA RELACIÓN DE COOPERACIÓN, PERO BAJO ESCRUTINIO
Las declaraciones del secretario de Seguridad Interior reflejan un momento de acercamiento entre ambos países en materia de seguridad. Sin embargo, también muestran que Washington mantiene una estrategia de presión constante sobre las organizaciones criminales que operan en territorio mexicano.
Mientras Estados Unidos reconoce avances en la cooperación bilateral, el desafío sigue siendo traducir esa coordinación en resultados sostenibles frente a fenómenos como el narcotráfico, el tráfico de personas y la crisis del fentanilo, problemas que continúan afectando a ambos lados de la frontera.











































