La incertidumbre persiste para quienes dependen de la supercarretera al Istmo, una vía clave para el tránsito comercial, laboral, médico y personal entre la capital oaxaqueña y la región del Istmo de Tehuantepec. Pese a la urgencia de su reapertura, el gobernador Salomón Jara Cruz reconoció que aún no hay una fecha definida para su habilitación total, debido a los constantes deslaves provocados por lluvias y sismos.
Durante su conferencia matutina, al ser cuestionado sobre el avance en la autopista Barranca Larga – Ventanilla, el mandatario estatal explicó:
“Pues siguen cayéndose los cerros, se desmoronan, se vienen abajo piedras, rocas… pero la obra no se ha suspendido. El mantenimiento ahí se mantiene y se continúa.”
Jara relató haber recorrido recientemente parte del tramo dañado, señalando que:
“Este fin de semana pasé caminando del otro lado, quería saber cómo estaba. Hay una cuerda y bajé con ella… ya vi que ya había maquinaria limpiando.”
Aunque sostuvo que los trabajos siguen activos, el propio gobernador reconoció la gravedad del daño estructural en una zona específica de la carretera:
“Me comentaban que tanto los sismos como la lluvia aflojaron ciertos lugares y eso fue lo que afectó. Es la única parte que está afectada.”
TRES SOLUCIONES POSIBLES, PERO NINGUNA INMEDIATA
De acuerdo con Jara, se están evaluando tres alternativas para rehabilitar la zona afectada:
- La reparación del túnel falso existente,
- La construcción de un nuevo túnel dentro del cerro, o
- La creación de un viaducto, opción que, según dijo, ya fue elegida.
“Parece que ya tomaron la decisión de que sea el viaducto. Eso va a llevarse a cabo pues seguramente por mucho tiempo”, reconoció el gobernador.
EL COSTO DE LA ESPERA: COMUNIDADES AISLADAS Y ACTIVIDAD DETENIDA
Mientras tanto, miles de oaxaqueños continúan enfrentando dificultades para trasladarse entre regiones. La falta de conectividad afecta el abasto de productos, el acceso a servicios de salud y el desarrollo económico en comunidades que dependen de esta vía rápida.
A pesar del discurso optimista y de las visitas de supervisión, no hay una fecha concreta para su reapertura. Lo que genera frustración en sectores que han esperado por años la consolidación de una infraestructura prometida desde hace más de una década.
El propio gobernador minimizó la responsabilidad institucional al afirmar:
“No es culpa de la empresa, no es culpa… si le echamos la culpa a la naturaleza, pues tendríamos que demandar y denunciar.”
SIN CRONOGRAMA, CRECEN LAS DUDAS
Aunque Jara anunció que sostendría una reunión con autoridades federales para revisar los avances, la falta de un cronograma público y transparente refuerza el sentimiento de abandono en las regiones más afectadas por el cierre.
La supercarretera, concebida como una vía estratégica para conectar Oaxaca con la Costa y el Istmo, continúa atrapada entre promesas, fenómenos naturales y una ejecución técnica que sigue sin dar resultados concretos.








































