Juchitán de Zaragoza vive un duelo profundo. Tres personas —dos mujeres y un hombre— fueron asesinadas, con cuerpos que presentaban huellas de tortura y disparos. Pero lo más doloroso e indignante fue una cuarta víctima, la pequeña Noelia Daylen, de apenas cuatro años, quien tras una confusa búsqueda fue confirmada muerta.
El hallazgo desató una conmoción generalizada, especialmente entre los familiares, que inicialmente negaban que la menor hubiese sido localizada, generando confusión y tensión en la comunidad.
EL DOLOR DE UNA FAMILIA
La tía de Noelia, Ivanna Castillejos, expresó públicamente su sufrimiento y el de toda la familia:
“No tengo palabras para expresar mi sentir, el coraje y la impotencia de la maldad que hay en este mundo. Descansa en paz mi amada pequeña… Que tu muerte no quede impune y que tus perpetradores paguen caro lo que te hicieron… Hoy fuimos nosotros, y de verdad espero que ya no haya casos repetibles.”
Estas palabras reflejan no solo el duelo familiar, sino también el hartazgo de un pueblo que no soporta tanta violencia e injusticia.
INDIGNACIÓN CIUDADANA Y EXIGENCIA DE JUSTICIA
Los hechos han desatado un claro sentimiento de indignación en la región. La violencia que cobró la vida de Noelia y los adultos ha provocado que la población se cuestione:
¿Dónde quedó la humanidad?
¿Por qué tanta crueldad?
¿Por qué seguimos permitiendo que la maldad crezca al amparo del silencio y la indiferencia?
La ciudadanía de Juchitán se une en una voz colectiva de protesta y exigencia de justicia, dejando en evidencia la preocupación por la descomposición social y la ineficiencia en la protección de los más vulnerables.
PROCESO DE INVESTIGACIÓN
Aunque las autoridades confirmaron el hallazgo y aseguraron el acompañamiento psicoemocional a la familia, se trasladó cuerpo de la menor y los detenidos a otra ubicación “para garantizar el pleno respeto a los derechos de las víctimas y el adecuado desarrollo de la investigación”, según el comunicado oficial.
Tres personas fueron detenidas en relación con los crímenes, identificadas como R.E.B.N., M.G.S.P. y R.I.P.G. Cuyas detenciones de acuerdo los las publicaciones en redes sucedió un día antes de la búsqueda de la menor. Sin embargo, la familia y la comunidad reclaman resultados concretos y sanción efectiva para quienes arrebataron la vida de Noelia y de los adultos.
UNA LLAMADA A NO NORMALIZAR LA VIOLENCIA
La muerte de Noelia Daylen representa la tragedia de una infancia arrebatada y el reflejo de un contexto social marcado por la violencia. Sus familiares, junto con la comunidad, han dejado claro que:
“No hay perdón ni olvido.”
El caso se convierte en un símbolo de inocencia perdida, un recordatorio urgente de la necesidad de actuar ante la violencia, de proteger a los más vulnerables y de exigir justicia sin tregua.











































