En el Istmo de Tehuantepec, una joven denunció en redes sociales haber sido víctima de acoso y abuso sexual dentro de un autobús que cubría la ruta Juchitán–Huatulco. El caso reaviva la preocupación por la falta de condiciones seguras para las mujeres en el transporte público.
De acuerdo con la narración difundida de manera anónima, la víctima aseguró que el ataque ocurrió mientras dormía durante el trayecto. “Empiezo a sentir una mano de un señor degenerado y sin escrúpulos tocar entre mis piernas, aprovechándose que me encontraba dormida”, escribió.
Tras sentir los tocamientos por segunda vez, la joven decidió confrontar al presunto agresor.
“Con el corazón latiendo a mil alzo la voz para pedir ayuda”, expuso.
El chofer encendió las luces y detuvo el autobús, aunque la única acción inmediata fue cambiar de asiento al acusado.
DEL AUTOBÚS A LA DENUNCIA ANTE AUTORIDADES
La víctima relató que llegó llorando al destino y buscó apoyo policial en la terminal.
Al ser cuestionado por las agentes, el hombre intentó justificarse diciendo que “tal vez me había tocado por accidente porque los asientos eran muy estrechos” y que solo lo hizo “poquito”, según la denuncia.
La policía detuvo al individuo y lo puso a disposición de las autoridades competentes. La denunciante difundió su testimonio junto con fotografías del señalado y pidió precaución a otras pasajeras.
“Hoy me tocó a mí, pero mañana pueden ser ustedes”, concluyó.
INDIGNACIÓN CIUDADANA Y LLAMADO A ACTUAR
La publicación generó una fuerte reacción en redes sociales, donde usuarias y usuarios exigieron sanciones ejemplares y medidas de seguridad dentro del transporte público.
Entre los comentarios más compartidos destacaron frases como:
“Este tipejo debe ser exhibido totalmente… porquería de humano asqueroso.”
“Bien hecho que quiten a esos depravados de la calle.”
“Hasta en los autobuses tiene que tener cuidado una mujer.”
“Imagínense a ese depravado suelto por las calles.”
Otros usuarios pidieron a la víctima continuar el proceso legal:
“Haz la ratificación de denuncia en Fiscalía… se ocupa que termines el proceso.”
UN PROBLEMA QUE EXIGE RESPUESTAS SISTÉMICAS
Organizaciones feministas del Istmo han insistido en que la vulnerabilidad de las mujeres en el transporte es un problema persistente. Aunque en este caso el presunto agresor fue detenido, especialistas advierten que los protocolos de protección son insuficientes y que los operadores deben recibir capacitación para actuar con mayor contundencia ante situaciones de riesgo.
Medidas como iluminación adecuada, cámaras funcionales, asientos seguros y acompañamiento institucional continúan siendo demandas recurrentes en la región.







































