Doha, Qatar.- Un ataque aéreo israelí en la capital de Qatar dejó al menos seis personas muertas la tarde del martes 9 de septiembre, entre ellos cinco integrantes de bajo rango de Hamás y un agente de seguridad qatarí. El bombardeo se produjo en pleno distrito diplomático de Doha, donde dirigentes de Hamás sostenían reuniones para evaluar una propuesta de alto el fuego en Gaza impulsada por Estados Unidos.
Entre las víctimas se encuentran el hijo del principal negociador de Hamás, Khalil al-Hayya, su jefe de oficina y varios guardaespaldas. Sin embargo, la cúpula de la organización palestina, incluido el propio al-Hayya, logró sobrevivir al ataque, confirmaron fuentes oficiales.
El gobierno de Qatar calificó la acción como una “violación flagrante de su soberanía” y anunció una investigación exhaustiva, al tiempo que reiteró su papel como mediador en el conflicto.
La comunidad internacional reaccionó con dureza. Estados Unidos aseguró no haber participado en la operación y el presidente Donald Trump declaró que no estaba “contento” con el ataque, al considerarlo contrario a los intereses de Washington. Rusia, la Unión Europea, Alemania y Reino Unido también condenaron el bombardeo, advirtiendo sobre los riesgos para la estabilidad regional.
Por su parte, el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu asumió la responsabilidad de la operación y advirtió que su gobierno continuará persiguiendo a los líderes de Hamás “dondequiera que estén”.
El ataque amenaza con descarrilar los esfuerzos de negociación para un cese al fuego en Gaza y complica la posición de Qatar como mediador en la crisis.









































