La ofensiva militar lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán ha derivado en una crisis geopolítica que amenaza con desestabilizar Oriente Medio y provocar repercusiones económicas a escala global.
Además de los ataques aéreos registrados en los últimos días, Washington no descarta la posibilidad de desplegar tropas para una operación terrestre, un escenario que podría ampliar el conflicto en la región.
Mientras tanto, el enfrentamiento ya ha dejado al menos siete militares estadounidenses muertos, lo que ha intensificado el debate político dentro de la propia Unión Americana.
CRECEN LAS CRÍTICAS A TRUMP
Diversos analistas y columnistas del diario The New York Times han cuestionado la estrategia del presidente Donald Trump, al considerar que la decisión de atacar a Irán podría arrastrar a su país a una guerra prolongada.
Los especialistas Jeffrey Feltman y Mara Karlin señalan que Washington habría subestimado la magnitud de la respuesta iraní.
Por su parte, el columnista Nicholas Kristof advirtió sobre los riesgos de repetir errores del pasado:
“El presidente Trump y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, artífices de esta guerra, parecen estar afligidos por la arrogancia del poder”.
Kristof también recordó conflictos previos liderados por Washington, como las guerras en Afganistán y Irak, que dejaron profundas consecuencias humanas y políticas.
UNA GUERRA MÁS LARGA DE LO PREVISTO
Expertos señalan que el plan inicial de Washington parecía apostar por una “guerra relámpago”, orientada a destruir las capacidades militares iraníes —incluyendo su programa de misiles y su infraestructura nuclear— y propiciar un cambio de gobierno.
Sin embargo, el analista militar ruso Borís Dzhereliyevski sostiene que esa estrategia no ha dado los resultados esperados.
Según su evaluación, el intento de provocar el colapso del sistema político iraní mediante ataques selectivos contra su liderazgo no logró debilitar al Estado.
Tras los ataques que provocaron la muerte del líder supremo Alí Jameneí, el poder religioso y político fue asumido por su hijo, Mojtabá Jameneí, considerado por analistas como una figura más radical dentro del sistema iraní.
IRÁN MANTIENE CAPACIDAD MILITAR
Según el historiador y periodista Georgi Bovt, el cambio de liderazgo también evidenció el peso político del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) dentro del país.
Expertos citados por el analista aseguran que Irán habría conservado hasta la mitad de su arsenal de misiles, lo que le permitiría continuar los ataques durante varios meses.
De hecho, el CGRI afirma que el país ha ejecutado más de 30 oleadas de ataques con misiles y drones, dirigidos contra instalaciones militares israelíes y bases estadounidenses en Oriente Medio.
EL RIESGO DE UNA “VICTORIA PÍRRICA”
Para algunos analistas, incluso si Washington logra declarar una victoria militar, el costo político y económico podría ser elevado.
Bovt advierte que una guerra prolongada podría afectar no solo la economía regional, sino también el mercado energético mundial, debido a la importancia estratégica de Oriente Medio en el suministro global de petróleo.
“Si Trump declara su victoria después de una guerra tan prolongada, sería una clásica victoria pírrica”, subrayó el analista.
UN CONFLICTO SIN ESTRATEGIA CLARA DE SALIDA
Mientras el secretario de Estado Marco Rubio ha reiterado que el objetivo es destruir la capacidad militar de Irán, incluyendo su arsenal de misiles y su flota naval, el propio Trump ha sugerido que el conflicto podría terminar pronto.
El mandatario aseguró que Teherán habría perdido gran parte de su capacidad militar, aunque especialistas consideran que la situación sobre el terreno es más compleja.
Para varios analistas internacionales, el principal problema para Washington es definir cómo terminar el conflicto sin ampliar aún más la guerra, un desafío que históricamente ha marcado muchas intervenciones militares.
UNA GUERRA QUE PODRÍA EXTENDERSE
En paralelo, expertos advierten que la sociedad iraní podría cerrar filas frente a la agresión externa, fortaleciendo el apoyo interno al gobierno.
De acuerdo con los analistas, sin una operación terrestre y sin control territorial, resultaría difícil modificar el sistema político iraní o provocar un cambio de régimen.
La evolución del conflicto sugiere, como resume Bovt, una vieja lección geopolítica: las guerras suelen ser más fáciles de iniciar que de terminar.












































