En estos momentos los presidentes de Estados Unidos, Donald Trump, y de Rusia, Vladímir Putin, llevan a cabo una cumbre de alto nivel en Alaska con la guerra en Ucrania como telón de fondo donde, además, se juega el futuro de la seguridad europea.
La cumbre ofrece a Trump la oportunidad de demostrar al mundo que es tanto un maestro en cerrar acuerdos como un pacificador global. Él y sus aliados lo han presentado como un negociador de peso que puede encontrar una manera de poner fin a la matanza, algo que solía jactarse de podría hacer rápidamente.
A Putin, una cumbre con Trump le ofrece una ocasión para romper el aislamiento internacional y la oportunidad largamente esperada para intentar negociar un acuerdo que consolidaría los avances de Rusia, bloquearía el intento de Kiev de unirse a la alianza militar de la OTAN y, en última instancia, devolvería a Ucrania a la órbita de Moscú.
Existen riesgos significativos para Trump. Al llevar a Putin a suelo estadounidense, le está dando al líder ruso la validación que desea después de su ostracismo tras invadir su país vecino hace tres años y medio. La exclusión del presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, de la cumbre también supone un duro golpe para la política occidental de “nada sobre Ucrania sin Ucrania” y abre la posibilidad de que Trump pueda acordar un trato que Kiev no quiera.
UCRANIA, MARGINADA
Trump ha amenazado a Rusia con “consecuencias muy severas” si Putin no acepta poner fin a la guerra en la reunión, de la cual fue excluido el presidente de Ucrania Volodymyr Zelensky. Si la cumbre sale bien, Trump sugirió organizar una reunión trilateral con el mandatario ucraniano que podría incluir a líderes europeos, quienes siguen siendo profundamente cautelosos con Putin.
SUEÑOS IMPERIALES DE TRUMP Y PUTIN
En un artículo publicado por el diario The New York Times, se señala que la cumbre Trump-Putin señala un regreso al pensamiento imperial. “Los dos líderes están aplicando algunos enfoques del viejo mundo a un conflicto del siglo XXI”.
Destaca que “desde la invasión rusa de Ucrania en 2022, la idea ha cobrado impulso, generalmente en referencia a la Rusia de Putin . Y el segundo mandato de Trump, con sus amenazas de apoderarse de Groenlandia y el Canal de Panamá, convertir a Canadá en el estado número 51 y enviar tropas estadounidenses a México, ha suscitado nuevas acusaciones por parte de historiadores y líderes mundiales de que sus exigencias de deferencia reflejan una mentalidad imperial”.
¿VALDRÁ LA PENA?
Trump afirmó el jueves que había un 25% de posibilidades de que la cumbre fracasara, pero también planteó la idea de que, si tiene éxito, podría llevar a Zelenskyy a Alaska para una reunión posterior a tres bandas, una posibilidad que el Kremlin no ha aceptado.
El Kremlin dijo el viernes que el encuentro entre Donald Trump y Vladimir Putin en Alaska para tratar el conflicto en Ucrania podría durar “entre 6 y 7 horas” en total, incluyendo la reunión y una conferencia de prensa conjunta.
¿TIERRA POR TIERRA?
El objetivo de esta reunión es dialogar sobre una tregua en Ucrania. Al respecto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo este viernes que un acuerdo de paz entre Ucrania y Rusia, mediado por Estados Unidos, podría incluir un intercambio de territorios que “beneficie a ambos”, aunque reconoció que una negociación de ese tipo es “complicada”. Ello ya ha sido rechazado por Rusia, Ucrania y la Unión Europea.











































