Nada mejor para levantar nuestro estado de ánimo que un rico caldo de pollo con sus verduritas, arroz, carnita y tantito limón. En cuanto lo probamos, una sensación de alivio llega a nuestro cuerpo, casi de forma mágica.
¿Pero por qué este caldo nos apapacha tanto y es uno de los remedios favoritos de las abuelitas cuando nos ven “achicopalados”? Pues hay una explicación científica para esto y hoy te la compartimos.
Posee efecto antiinflamatorio
Durante el resfriado, ayuda a restablecer el organismo para su recuperación.
La carne de pollo contiene una sustancia llamada triptófano, que es un aminoácido que nos provoca una sensación reconfortante cuando la consumimos.
Al comer este alimento, aumentan los niveles de serotonina en el cerebro (la hormona de la felicidad), lo cual mejora el estado de ánimo.
Pero los efectos del triptófano van mucho más allá: este aminoácido mejora en gran manera los trastornos de sueño (tales como el insomnio) ocasionados por la ansiedad, logrando un sueño mucho más reparador.
Esto se debe a que también ayuda a la secreción de melatonina, hormona que regula el sueño, ¡y también ayuda a que el sistema inmunitario funcione correctamente!
Un apapacho calientito
Si amaneciste “achicopalado”, nada mejor para apapacharte que un buen caldito de pollo, ya sea que te sientas mal del cuerpo o tu ánimo no sea el mejor.
¿Y por qué el caldo de pollo es tan especial para nuestro estado de ánimo a diferencia de otras recetas con pollo? Esto se debe a la temperatura.
Además, nuestra función orgánica también influye en nuestro estado de ánimo: un caldo de pollo es de muy fácil digestión, evitando que nos sintamos de mal humor al consumirlo.
Y finalmente, la comida caliente líquida en general (caldos, sopas y bebidas) nos hacen sentir reconfortados, especialmente en las temporadas frías del año.
No lo dudes: apapáchate con el sabor y el calor de un caldito de pollo. Verás que te sentirás mucho mejor.












































