El público brindó una ovación de pie a la adaptación de Frankenstein del mexicano Guillermo del Toro, la cual duró cerca de 13 minutos.en el Festival de Venecia.
Del Toro aseguró que la cinta llegó en un momento idóneo, además confesó que su versión es una historia de amor, atravesada por la compasión y la humanidad.
“Una película que dice que sólo los monstruos juegan a ser Dios no podría llegar en un mejor momento. Ser sentimental en la actualidad es el nuevo punk”, afirmó Del Toro.
Para él la medida está clara: “Soy mexicano y no escatimo con las lágrimas”, dijo entre risas.
En la rueda de prensa de presentación, el tapatío Guillermo del Toro se mostró feliz y relajado, satisfecho con el resultado de un proyecto que considera más que un sueño: “Ahora me puedo quitar la presión (… ) Es una religión para mí desde que era niño”.
“Me criaron inculcándome la religión católica pero nunca entendí del todo a los santos. Y luego, cuando vi a Boris Karloff, el actor que interpreta al monstruo de Frankenstein en la película de James Whale de 1931, en la pantalla, entendí cómo se veía un santo o un mesías. Así que he estado siguiendo a la criatura desde que era niño”, dijo el director mexicano.
En su apogeo en Venecia, Del Toro compartió que se siente como si estuviera en “depresión posparto” ahora que ha terminado la película, una fiesta gótica de decorados.
“Vivimos un tiempo de terror y de intimidación y la respuesta, de la que forma parte el arte, es el amor. No hay una tarea más urgente que la de mantenernos humanos en un tiempo en el que todo empuja hacia una comprensión bipolar de la humanidad”, declaró.












































