La actriz italiana Claudia Cardinale murió este martes a los 87 años en París, la ciudad donde residía desde hace ya varias décadas.
Nacida el 15 de abril de 1938 en La Goulette, Túnez, de madre francesa y padre siciliano, Claudia Cardinale —cuyo nombre real era Claude Joséphine Rose— comenzó su carrera casi por accidente. A los 17 años, un concurso de belleza al que ni siquiera se había inscrito cambió su destino: fue coronada “La italiana más bella de Túnez” y viajó al Festival de Venecia, donde su presencia causó sensación.
NO FUE UN “SIMPLE ADORNO”
Con su muerte, se va una de las intérpretes que definió el cine europeo del siglo XX y que nunca se conformó con el papel de mero adorno.
De pequeña, de hecho, no soñaba con Hollywood sino con ser una exploradora. Al cine llegó de pura casualidad: un director francés la reclutó a la salida del colegio para un corto, y lo que parecía una anécdota acabó convirtiéndose en el inicio de una leyenda.
EL INICIO
Un año después de pisar suelo italiano, tras ganar el concurso, Monicelli le daba su primer papel de peso en Rufufú (1958). Tenía 20 años y empezaba una carrera a la que, literalmente, se dedicó en cuerpo y alma. Lo hizo incluso cuando, después de ser víctima de una violación en la adolescencia, se quedó embarazada y decidió criar a su hijo Patrick en secreto, haciéndolo pasar durante años por su hermano menor.
A pesar de esas sombras, Claudia Cardinale brilló con intensidad en los años 60 del siglo pasado.
LA MUSA DE FELLINI
Se convirtió en musa de Federico Fellini en Ocho y medio y de Luchino Visconti en El Gatopardo, forzando una pelea por ella cuando ambos no se podían ver en pintura.
Deslumbró en Rocco y sus hermanos o sedujo a directores como Sergio Leone, con su inolvidable papel de prostituta en Hasta que llegó su hora; también enamoró a Werner Herzog, que la fichó para Fitzcarraldo.
“BATEÓ” A LOS HOMBRES MÁS CODICIADOS DEL CINE
En España, rodó El artista y la modelo (ganadora de la Concha de Plata a la Mejor dirección en el Festival de San Sebastián) a las órdenes del oscarizado Fernando Trueba. Conquistó en pantalla a Marcello Mastroianni, Alain Delon y también a medio planeta, pero a todos supo decirles que no cuando era el momento.











































