Solo una de cada diez personas en México cuenta con ahorros suficientes para enfrentar una emergencia financiera, de acuerdo con datos del Grupo Bolsa Mexicana de Valores.
Esto significa que el 90% de la población vive expuesta a una vulnerabilidad económica crítica, sin un respaldo mínimo para enfrentar imprevistos como una enfermedad, desempleo, accidentes o gastos inesperados.
SIN AHORROS PARA GASTOS IMPREVISTOS
Incluso quienes logran ahorrar, muchas veces lo hacen fuera del sistema financiero, sin la protección, rendimientos ni liquidez que ofrecen las instituciones reguladas.
Según la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) 2024, 4 de cada 10 adultos en México no podrían cubrir un gasto imprevisto con sus ahorros formales. Esto limita el crecimiento del dinero, y también expone esos recursos a riesgos innecesarios, y perpetúa la desconfianza hacia mecanismos financieros seguros.
A pesar de la gravedad del problema, el ahorro para emergencias sigue siendo un tema relegado, tanto en la conversación pública como en la educación financiera formal. Muchos desconocen por dónde empezar, con qué monto o en qué institución pueden confiar.
AHORRAR, DE A POQUITO PERO CONSTANTE
“La mayoría de las personas no ahorra porque piensa que necesita mucho dinero para empezar. Pero la clave está en la constancia, más que en el monto. Empezar con lo que se pueda y elegir una institución confiable son los dos primeros pasos para construir un fondo que, con el tiempo, se vuelve tu escudo financiero más importante”, afirma Ana Sofía Moya, directora de una empresa financiera.
Explicó que plataformas digitales y las instituciones financieras han desarrollado productos desde microahorros automáticos que redondean cada compra y los destinan a una cuenta de respaldo, hasta aplicaciones que permiten establecer metas personalizadas con montos accesibles.
“Contar con un fondo de emergencia no es un lujo, es una necesidad básica que todos deberíamos tener cubierta”, añade Ana Sofía Moya.











































