El limón es un fruto indispensable para la dieta de los mexicanos, el aderezo nacional por excelencia. Por lo tanto, el que su precio se haya disparado desde finales del año pasado ha implicado un golpe al bolsillo del mexicano: tan sólo del último mes del 2021 y la primera quincena de este 2022 alcanzó costos máximos de hasta 80 pesos el kilogramo, es decir un alza anual de al menos 153 por ciento.
Este aumento ha afectado también a la dieta de los mexicanos, si se considera que este cítrico se añade en platillos elaborados como el pozole, las carnitas o la barbacoa; o algo más sencillo y cotidiano como lo es un caldo de pollo, un taco de suadero, de pastor o de chicharrón de cerdo; y hasta en remedios caseros. Las utilidades del limón para México son muy amplias.
Según datos de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), en la tercera semana de enero en la Ciudad de México y área metropolitana el limón con semilla proveniente de Michoacán se vendió en 79.90 pesos el kilo, mientras que el limón persa alcanzó los 69 pesos. Dicha información se respalda con el último reporte del Sistema Nacional de Información e Integración de Mercados (SNIM), en el que se destacó que el precio promedio del limón no alcanzaba este incremento porcentual desde 1998.
Por ello, el que el costo del limón se haya disparado de tal forma toma una relevancia trascendente —así como ocurre con el precio del kilo de tortilla, huevo, o del aguacate—. Incluso en redes sociales, no son pocos los memes con los que los mexicanos han ironizado con el aumento de este producto, al que ahora ven —medio en broma y no— como un producto de lujo. Bernardo Bravo, presidente del Comité Nacional de Producto Limón Mexicano, reconoce que esta situación hace que “sean el meme del momento”, pero apunta que este problema es transitorio.











































