Los árboles de Navidad artificiales generan un mayor impacto ambiental desde su origen. Esto, debido a los procesos industriales necesarios para su fabricación, informó la Comisión Nacional Forestal (Conafor).
De acuerdo con la especialista Murillo Cardoza, estos productos están hechos principalmente de plásticos derivados del petróleo, como el PVC. Además de metales y otros materiales que requieren un alto consumo de energía. A ello se suma la transportación internacional, ya que la mayoría de los árboles artificiales son importados, lo que incrementa significativamente su huella de carbono.
“Evidentemente contamina más un árbol artificial si seguimos la cadena desde su elaboración, fabricación y transportación”, explicó la funcionaria.
REUTILIZAR NO ELIMINA EL IMPACTO AMBIENTAL
Aunque uno de los principales argumentos a favor del árbol artificial es su reutilización por varios años, esto no compensa la contaminación generada durante su producción.
“El impacto se contabiliza desde el momento de su elaboración. Aunque su uso se prolongue, generalmente termina desechándose y continúa contaminando”, señaló Murillo Cardoza.
Ante esta situación, la recomendación para quienes ya cuentan con un árbol artificial es cuidarlo y utilizarlo durante el mayor tiempo posible. Con el fin de evitar la generación de nuevos residuos.
ÁRBOLES NATURALES, UNA OPCIÓN MÁS SUSTENTABLE
En contraste, los árboles de Navidad naturales que se venden legalmente en México provienen de plantaciones forestales establecidas exclusivamente para este fin, bajo esquemas de manejo autorizado.
Según la Conafor, su impacto ambiental es menor, ya que durante su crecimiento capturan dióxido de carbono y, al final de su vida útil, pueden reincorporarse al ambiente de manera natural.
“El principal impacto de los árboles naturales es la transportación y, en menor medida, el uso de fertilizantes. Fuera de eso, son materia orgánica y depósitos de carbono”, explicó la especialista.
BENEFICIO AMBIENTAL Y APOYO A COMUNIDADES RURALES
Además de reducir la contaminación, la compra de árboles naturales favorece la economía de comunidades rurales dedicadas a la producción forestal. En la Ciudad de México existen plantaciones registradas en alcaldías como Tlalpan y Magdalena Contreras, así como en estados cercanos como Morelos y Tlaxcala.
La Conafor cuenta con un directorio oficial de productores autorizados, donde los compradores pueden verificar el origen del árbol e incluso participar en actividades recreativas y recorridos forestales.
EL ERROR MÁS COMÚN TRAS LA TEMPORADA NAVIDEÑA
Uno de los principales problemas ambientales ocurre después de diciembre, cuando muchas personas abandonan los árboles naturales en la vía pública o los queman, prácticas que generan contaminación.
La recomendación oficial es llevarlos a centros de acopio, donde pueden ser triturados para producir composta, abono o mejorar suelos en parques y jardines. La Conafor trabaja en coordinación con municipios para habilitar puntos de recolección en distintas ciudades del país.








































