La humanidad ha vuelto a contemplar su hogar desde una perspectiva que quita el aliento. Bajo la poderosa frase “No dejamos la Tierra. La elegimos”, la NASA compartió imágenes sin precedentes captadas por la tripulación de la misión Artemis II, en las que se aprecia el espectacular momento en que nuestro planeta se oculta tras el horizonte lunar.
EL IMPRESIONANTE VIDEO DEL “OCASO DE LA TIERRA”
Durante su sobrevuelo lunar, la cápsula Orion logró capturar un fenómeno visual único: el “ocaso de la Tierra”. En las imágenes, se observa la transición de nuestro planeta bajo el relieve de la Luna; en el disco terrestre se distinguen claramente regiones de Australia y Oceanía, mientras que el resto del globo aparece sumergido en la oscuridad de la noche.
Este registro no solo es un acontecimiento científico, sino un recordatorio emocional de la fragilidad de nuestro hogar en la inmensidad del cosmos.
Ver esta publicación en Instagram
40 MINUTOS DE SILENCIO: EL APAGÓN DE COMUNICACIONES
Este martes, la misión enfrentó uno de sus momentos más críticos y emocionantes. Al situarse detrás de la Luna, la nave Orion perdió contacto total con el Control de Misión en la Tierra debido al bloqueo de las señales por la masa lunar.
Durante 40 minutos de autonomía total, los astronautas trabajaron sin guía terrestre:
- Evaluaron la trayectoria y navegación de la nave.
- Monitorearon sistemas críticos de soporte vital.
- Documentaron fotográficamente la superficie lunar desde una distancia privilegiada.
Tras restablecer la conexión, la primera en hablar fue la astronauta Christina Koch, cuyas palabras resonaron con fuerza en las antenas de la NASA: “Es increíble volver a escuchar a la Tierra”.
EL REGRESO A CASA: ¿QUÉ SIGUE PARA LA MISIÓN?
Tras completar con éxito el sobrevuelo y las maniobras detrás de la Luna, la tripulación de Artemis II ha iniciado su viaje de retorno. Se estima que la cápsula Orion tardará aproximadamente tres días en cruzar el vacío espacial para reingresar a la atmósfera terrestre y realizar su amerizaje.
Este éxito posiciona a la NASA un paso más cerca de establecer una presencia humana sostenible en el satélite natural, en lo que será la antesala para el próximo gran salto: Marte.










































