¿Para qué tocan las campanas? La restauradora Gabriela Peñuelas Guerrero señala que las razones y motivos para tañer un instrumento como éste depende de los contextos, tiempos y personas. Al menos esos son los elementos con que los restauradores e investigadores generan sus interpretaciones sobre tales objetos patrimoniales, explica la docente de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRyM) del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
Lo que sí asegura también la egresada de la ENCRyM es que las campanas son instrumentos musicales, aunque de un sistema aparte, que comunica a partir de los toques o repiques. De ahí que como restauradores no logren, en una sola visita, comprender o conocer en su totalidad el empleo de éstas en una comunidad.
Ayer, jueves, en el inicio del segundo Congreso de Conservación de Campanas, en la ciudad de Oaxaca, Peñuelas abordó el tema “¿Para qué tocan las campanas?”. Lo hizo junto a ponentes e invitados que se reunieron en el Centro Cultural San Pablo para reflexionar sobre diversos aspectos de estos objetos, ya sea como patrimonio, instrumento o como elementos que rigen parte de la vida comunitaria.
Entre las reflexiones de Peñuela estuvieron las interrogantes sobre ¿qué pasa con los objetos y las personas tras la restauración de las campanas?, y ¿aumentan o disminuye el uso de estas?
“Como restauradores nos interesa la materia, sí o sí”, subraya Peñuelas, quien afirma que en trabajos como estos las decisiones se relacionan mucho con la materia de la que están hechas las campanas. Sin embargo, agrega que desde el siglo XX se han buscado aproximaciones más cercanas, a partir de la gente y sus prácticas. Generalmente, esas prácticas están asociadas a una vida religiosa, católica, pese a que en el país se habla de laicicidad. Y eso también implica o influye en los restauradores, que entienden el uso de las campanas a partir de esas ideas religiosas.
Con ejemplos de intervenciones en campanas de distintas partes de México, la restauradora también explica que se desmontan varias ideas entre investigadores y restauradores. Por ejemplo, en Escobedo, Nuevo León, donde se robaron dos de las campanas y la que quedó estaba rota, la labor de los restauradores llevó a conocer otras formas de relación entre la comunidad y sus campanas, muy distinta a la de otras comunidades.
En Cuentepec, Morelos, indica que los usos de las campanas se dividen en dos; la que está rota o deteriorada es para fines civiles y es tocada por mayordomos u otro encargado. En tanto, la campana que está en mejores condiciones anuncia o comunica cuestiones religiosas. Con este caso se rompió el mito de que ya dañadas las campanas dejaban de usarse.
El segundo Congreso de Conservación de Campanas se realiza del 2 al 4 de mayo en Oaxaca de Juárez. Este jueves y viernes, tiene como sede el Centro Cultural San Pablo, y el sábado se desarrolla en el Museo de las Culturas de Oaxaca.
Una treintena de ponentes nacionales y extranjeros plantean “la problemática de preservar estos instrumentos aparentemente modestos, pero cuyo redoble marca el calendario festivo-ritual, cotidiano, de miles de comunidades”, señala el INAH.
Jannen Contreras Vargas, una de las coordinadoras del congreso, refiere que el encuentro permite a músicos, restauradores, arquitectos, campaneros y otros asistentes aprender, conocer y compartir experiencias sobre estos instrumentos.
Como objetos que también fueron afectados por los sismos de 2017 en el país, Contreras ha indicado que “alrededor de seis mil campanas que en algún momento detuvieron su sonido”.












































