Un brazalete prehispánico elaborado por orfebres zapotecos, posiblemente relacionado con un antiguo conjunto de piezas de oro procedente de la Sierra Juárez de Oaxaca, fue repatriado recientemente desde Estados Unidos y quedó bajo resguardo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), donde será sometido a estudios para determinar su procedencia.
La pieza, recibida de manera voluntaria por el Consulado General de México en Nueva York a finales de 2025, fue entregada posteriormente a especialistas del INAH, quienes la dictaminaron como un bien arqueológico mueble. Se trata de un fragmento de brazalete de aproximadamente ocho centímetros de largo y casi dos de ancho, con una superficie ondulada y curvada.
De acuerdo con la evaluación preliminar, el objeto fue elaborado mediante técnicas de fundición a la cera perdida y filigrana, procedimientos empleados por los antiguos orfebres zapotecos durante el Posclásico Tardío, entre 1200 y 1521 d.C.
El brazalete destaca por su decoración, que incluye el perfil de un mono araña y dos elementos cónicos a manera de rosetones. Estas características guardan semejanza con una docena de brazaletes completos e incompletos que forman parte de la colección conocida como las “Joyas del pescador”, actualmente bajo resguardo del Museo Local Fuerte de San Juan de Ulúa, en Veracruz.
La posible relación con Oaxaca adquiere relevancia por investigaciones que han señalado a la Sierra Juárez como una importante zona de expansión zapoteca y de producción de oro en época prehispánica. La región fue reconocida por sus placeres auríferos y posteriormente despertó el interés de los conquistadores españoles.
Una historia vinculada con la Sierra Juárez
Investigaciones de la arqueóloga Edith Ortiz Díaz, del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM, han planteado que el conjunto de piezas conocido como “Joyas del pescador” podría tener su origen en la Sierra Norte de Oaxaca.
Esta hipótesis se relaciona con la historia de Diego de Figueroa, quien hacia 1526-1527 estableció la Villa Alta de San Ildefonso de los Zapotecas. De acuerdo con fuentes históricas y estudios citados por la especialista, Figueroa habría saqueado tumbas de antiguos caciques de la sierra en busca de objetos de oro para llevarlos a España.
El relato señala que, al intentar salir del puerto de Veracruz, la embarcación en la que viajaba se hundió. Décadas después, la historia de otro hallazgo contribuyó a alimentar la investigación sobre aquellas piezas.
Hace aproximadamente medio siglo, Raúl Hurtado Hernández encontró diversos objetos metálicos mientras buscaba pulpo entre los corales del río Medio. Parte de las piezas fueron vendidas y algunas terminaron fundidas, hasta que las autoridades intervinieron y recuperaron los objetos que aún permanecían en su poder.
Especialistas consideran que el brazalete recientemente repatriado pudo formar parte de aquellas piezas que fueron comercializadas y posteriormente trasladadas de manera ilegal a Estados Unidos. Sin embargo, esta posibilidad deberá ser confirmada mediante estudios arqueológicos y análisis de sus materiales.
Una pieza para investigar el pasado zapoteco
Además de sus características formales e iconográficas, los especialistas analizarán la composición de la aleación del brazalete. Las “Joyas del pescador” están elaboradas con una combinación de oro, plata y cobre, por lo que los estudios permitirán determinar si la nueva pieza comparte características con ese conjunto.
El INAH continuará con el análisis de la pieza para establecer si efectivamente forma parte de las llamadas “Joyas del pescador” y aportar nuevos elementos sobre el origen y recorrido de uno de los conjuntos más estudiados de la orfebrería prehispánica vinculada con Oaxaca.









































