Con 38 obras hechas a partir del ensamble de cámaras fotográficas viejas y componentes electrónicos o elemento de tecnologías recientes, el artista oaxaqueño Gibrán Contreras (Oaxaca de Juárez, 1991) expone “Mini Robots: Las reliquias del tigre” en el Museo de los Pintores Oaxaqueños (MUPO).
El autor compartió que: “En una época en la que las máquinas comienzan a producir imágenes, objetos e incluso conocimiento, estas esculturas recuerdan un momento distinto: aquel en que cada herramienta era concebida, transformada y resignificada por la sensibilidad de una persona”, comenta el artífice de “Mini Robots: Las reliquias del Tigre”.
La exposición es una propuesta para reflexionar sobre la relación entre el ser humano y las tecnologías que ha creado, explicó el coordinador del museo, Jorge Pech Casanova.
“Esta colección invita a contemplar no solo la historia de las máquinas, sino también la del impulso creativo que les dio origen. En ese encuentro entre memoria, materia e imaginación permanece una pregunta abierta: ¿qué huellas de nuestra humanidad sobrevivirán cuando las máquinas sean capaces de crear por sí mismas?”, añadió el autor.
Con esta exposición, Gibrán también retoma varios conceptos o ideas en torno a las tecnologías y cómo estas son una especie de vestigios ante el avance de la modernidad, la memoria, el cómo el arte trasnforma cada pieza o le da un significado distinto.

Por ejemplo:
Fragmentos con pulso: Cámaras, tornillos, placas y mecanismos se separan para que el gesto artístico los vuelva materia viva.
Mini Robots: Las partes descartadas se reordenan como esculturas que conservan memoria técnica y abren nuevas presencias.
Tomar control: La pregunta final permanece abierta: si seguimos delegando nuestra atención, ¿quién escribe el siguiente capítulo?
El también actor, descendiente de una familia de alfareros, detalló que en la exposición cada pieza fue construida manualmente mediante herramientas simples, en un proceso lento y preciso que reivindica el oficio como una forma de pensamiento.
“Estas obras nacen del recorrido de un actor profesional de teatro que encontró en las artes plásticas un nuevo territorio para explorar la percepción, la identidad y la permanencia. La mirada que antes habitaba el escenario se traslada ahora al lenguaje escultórico, donde cada objeto recuperado adquiere una segunda existencia”, expresó.
“Fragmentos de distintas épocas se reúnen para formar seres que parecen pertenecer simultáneamente al pasado y al futuro”, agregó el artista oaxaqueño, quien ha expuesto sus ensamblajes en diferentes ciudades de Europa y por primera vez los exhibe en Oaxaca.










































