La pintura oaxaqueña encuentra nuevos caminos para llegar a otros públicos. Para el artista plástico Luis Ortiz, uno de ellos será el cine, luego de que algunas de sus obras fueran seleccionadas para formar parte de La Sirena de Marbella, película dirigida por el productor de Hollywood Garrett Grand y Jorge Jiménez, cuyo estreno está previsto para 2027.
La cinta tiene como protagonista a un artista plástico que gusta de dibujar y pintar sirenas. Para la producción, Ortiz recibió el encargo de crear las obras que aparecerán en diferentes escenas, con características específicas relacionadas con la historia.
Su participación representa un nuevo capítulo en la trayectoria de un creador que desde pequeño descubrió en el dibujo una forma de expresión y que posteriormente encontró en la pintura otra manera de desarrollar su sensibilidad artística. A lo largo de los años, su trabajo también se ha enfocado en el retrato.
En 2022, por ejemplo, Ortiz fue invitado a Puerto Escondido durante las Fiestas de Noviembre, luego de que la modelo Dorismar fuera nombrada Embajadora de esta celebración por autoridades de San Pedro Mixtepec. En aquella ocasión, el artista le entregó personalmente un retrato realizado por él, durante un encuentro celebrado en el salón Tu Sueño Posible, con vista panorámica al océano Pacífico.
Otro de sus trabajos tuvo como destinataria a la actriz oaxaqueña Yalitza Aparicio, originaria, al igual que Ortiz, de la Mixteca Alta. En 2025, el artista y su esposa, Carolina de la Vega, le entregaron un retrato elaborado especialmente para ella durante un acto realizado en un hotel de Huatulco.
A estos trabajos se suman retratos entregados en el Palacio de Gobierno de Oaxaca, participaciones en entrevistas televisivas y obras realizadas para distintos eventos.
Una creación que busca reinventarse
Además de la pintura, Ortiz se ha desarrollado en la edición de video, actividad que realiza para obtener recursos para su familia y que también le permite mantenerse ligado a la creación visual. Su trabajo audiovisual comprende contenidos relacionados con promoción, gastronomía, cultura, tradiciones y distintos proyectos.
Para el artista, ambas actividades forman parte de una misma búsqueda.
“Ser artista plástico es, ante todo, un acto de honestidad con la materia y el espacio. Mi proceso creativo no nace de una idea estática, sino del enfrentamiento directo con el soporte: el roce de la textura, la fuerza del trazo y el accidente controlado”, explicó.
Ortiz considera el arte como “un organismo vivo que se transforma mientras lo creas” y señala que busca dejar una huella visual y táctil que dialogue con quien observa sus obras.
En este camino, reconoce también el respaldo de su familia, que ha acompañado su desarrollo profesional y personal.
“Me reinventaré las veces que sea necesario, siempre para sentirme lo más satisfecho de lo que soy y lo que aporto como artista”, expresó.










































