Hasta finales del siglo XIX, por los años de 1890, los comerciantes de la capital del estado expendían sus productos en lo que ahora se conocen como la Plaza de la Constitución y la Alameda de León. Los tatarabuelos de la fallecida Casilda Flores, mejor conocida como Casilda, la horchatera, fueron unos de esos vendedores. Ellos, como otros tantos, formaron parte de los antecedentes del Mercado Benito Juárez Maza, que comenzó a edificarse en 1893 y se inauguró oficialmente en 1894, pero con el nombre de Porfirio Díaz.
En sus memorias, recogidas por la cantante Silvia María (en un libro titulado Casilda, la horchatera), hay incluso un testimonio del incendio que antecedió la construcción del nuevo edificio que ayer cumplió 125 años.
Casilda, que como sus abuelos vendió aguas frescas en el centro de la ciudad, señala que por esos años de su niñez cumplía un mandado de su madre y que de pronto se oyó el estallido. “¡Fue una desgracia muy grande!”, recordaría quien como vendedora siguió la tradición de sus antecesores, pero en los locales del nuevo mercado que se otorgaron a sus padres.
“Anteriormente, el mercado era muy bonito. Tenía mesas de granito, altas, y ahí lucían muy bien las ollas”, agrega la fallecida comerciante en esa entrevista hecha por Silvia María.
Como la de ella, en el mercado ahora llamado Benito Juárez Maza, otras familias han permanecido a través de sus nuevas generaciones. Sonia Maribel Vargas Ayala, secretaria general de la Unión de Comerciantes Benito Juárez, pertenece a la cuarta generación de mercaderes en su familia.
“Así como yo hay muchos compañeros todavía ¿Cómo nos sentimos? Pues orgullosos porque 125 años del edificio no son fáciles. Aquí han pasado infinidad de familias, de aquí se movió la economía y se ha seguido moviendo bastante fuerte. Nos sentimos orgullosos de poder darle al mercado un festejo que se lo merecía porque tanto nosotros como comerciantes y la gente que viene a adquirir mercancías, se dará cuenta, mientras son oaxaqueños, que es un edificio emblemático”.
Este martes 2 de abril, el Mercado Benito Juárez cumplió 125 años de haberse inaugurado. “Gracias a Dios, ahí estamos, nos mantenemos en pie”, cita Maribel sobre uno de los espacios emblemáticos de la capital, donde lo mismo se venden artesanías que calzado o comida.
“Que nos afectan (otros negocios como supermercados), sí nos afectan y bastante, porque Oaxaca es una tierra de cultura, de tradición, pero tenemos que estar abiertos al progreso”.
Problemáticas como la existencia de otros lugares donde se pueden adquirir varios de sus productos o los precios, son parte de la historia que a diario se teje en este mercado, uno de otros tantos en la ciudad (como el 20 de Noviembre, el Cuarto Centenario, el Víctor Bravo Ahuja o el de La Merced). A decir de la locataria, “lo que está en el mercado es tradicional y eso es una ventaja y diferencia con las tiendas departamentales”.
Sin embargo, también expone que el ambulantaje es otro de los factores que afecta al mercado donde todavía subsiste un escritorio público.
“Anteriormente, el tianguis se hacía aquí, sobre las calles Flores Magón, Las Casas y Aldama. Esto ya no se ve, se creó el Mercado de Abastos, varios compañeros se fueron para allá, de alguna manera se despejó. (Pero) otros compañeros vuelven a estar afuera; aunque son ambulantes, no dejan de ser comerciantes. De alguna manera, eso opaca la presencia del mercado, pero ante la demanda y las necesidades que hay, creo que es un punto importante en donde ambos gobiernos (estatal y municipal) deben poner más atención y poner más mercados porque Oaxaca es mercados”.
LOS ORÍGENES
El mercado fue inaugurado el 2 de abril de 1894, con el nombre de Porfirio Díaz. Por 18 años mantuvo ese nombre, pero en abril de 1912 cambio al de Benito Juárez Maza, hijo de Benito Juárez García.
En el imaginario colectivo, se suele pensar que le mercado lleva el nombre del Benemérito de las Américas (Benito Juárez), cuando en realidad se trata del nombre del hijo de este, Benito Juárez Maza.
“Aparte, nos causa una gran controversia porque existe mucha confusión entre el Mercado Benito Juárez y el 20 de Noviembre. Siempre tenemos que estarle aclarando al turismo y lo más triste es que los paisanos tampoco los distinguen”, apunta Vargas Ayala.
Las Mañanitas, a cargo de la Marimba del Estado, abrieron los festejos por los 125 años de la inauguración del Mercado Benito Juárez Maza. Este martes 2 de abril, el recinto centenario congregó a visitantes, locatarios y transeúntes en la jornada que se extiende hasta el sábado 6 de abril, con actividades varias sobre la segunda calle de Flores Magón.
Por la tarde de ayer, se realizó una celebración eucarística por parte de monseñor Pedro Vázquez Villalobos y el párroco Fernando Cruz Montes (de la parroquia de San Juan de Dios).
Para este miércoles, a la programación generada por la Unión de Comerciantes del Mercado Benito Juárez Maza se suma un grupo de danzoneros y, nuevamente, la Marimba del Estado.
En próximos días, se ha contemplado la participación del Ensamble de Jazz y alumnos del Centro de Educación Artística (Cedart) Miguel Cabrera. Nieves, aguas, mezcal y otros productos serán repartidos a los asistentes a las 14 horas del viernes 5 de abril. En ese mismo día, habrá una función de lucha libre. En tanto, el día 6, último de los festejos, habrá un baile popular.
Sonia Maribel Vargas, secretaria general de la Unión de Comerciantes del Mercado Benito Juárez Maza, refiere que estas actividades son una de las diversas organizadas entre los locatarios, quienes se agrupan en tres organizaciones.
Asimismo, que en las actividades y organización del programa participan diversas generaciones de familias que han vendido sus productos en este espacio. De ahí que quienes a la par de seguir en los negocios familiares han estudiado otras carreras o tienen otras profesiones desde las cuales contribuyen en el diseño o invitación a diversos grupos y artistas que se suman a los festejos.
“Hay familias que de aquí han obtenido para que los hijos estudien” y eso ha ayudado para que a la hora de que se invite a los compañeros a una capacitación, estos accedan a ella y tengan nueva visión sobre su quehacer, externa la locataria.












































