Hace varios años, en una etapa difícil y que se conjugaba con la presión para un exposición, la artista estadounidense Masako Takahashi halló en un tazón de pequeños pompones un “alivio” momentáneo a sus preocupaciones. Después, fueron esos mismos pompones los que le dieron la pauta para saber cómo intervenir un espacio triangular para aquella muestra que presentaría en Oaxaca. Y ahora, pero en una versión modificada, tales elementos son el “antídoto” que presenta en el Museo Textil de Oaxaca.
La instalación, terminada ya para su presentación al público el sábado 26 de enero, se encuentra en el patio central del museo. Con ella, la artista cuyo trabajo de estudio se enfoca en el bordado con su propio cabello, propone un diálogo con las técnicas y tradiciones de Oaxaca.
En Antídoto, nombre de la instalación, la simplicidad de los pompones hechos en el país se da a partir de la lana hilada a mano y teñida artesanalmente. Esto, evoca a su vez el trabajo que con tales fibras y procedimientos se desarrolla en Oaxaca, como aquellas de los Valles Centrales que emplean la lana para sus tapetes, prendas de uso cotidiano o bolsos.
A la vez, estas fibras y colores de la instalación se muestran como un antídoto ante el estrés de la vida actual. Tal como lo fue para la artista hace varios años, cuando sus preocupaciones de esfumaron por los instantes en los que disfrutó clasificar los pompones en categorías varias.
Con la instalación Antídoto, Takahashi comparte un entorno donde el color y las texturas ayudan a “descansar la mente”. El próximo sábado, a mediodía, la obra se inaugura y da paso a las muestras que durante el año renovará el museo.











































