Sergio Gutiérrez Negrón relata en Los días hábiles | El Imparcial de Oaxaca
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Sergio Gutiérrez Negrón relata en Los días hábiles


Sergio Gutiérrez Negrón relata en Los días hábiles | El Imparcial de Oaxaca

Sergio Gutiérrez Negrón

“Pasamos gran parte de nuestra experiencia humana trabajando”

Con ironía, humor y cierta distancia, el escritor puertorriqueño Sergio Gutiérrez Negrón relata en Los días hábiles, su nueva novela publicada por Planeta libros bajo el sello Destino, una historia sobre el trabajo, la amistad y el hastío de la cotidianidad, tema que más le interesa y que plasma en sus trabajos literarios.

Como novedad editorial, pueden encontrar la novela en las librerías y tiendas online de México; sin embargo, la aventura de escribir Los días hábiles –según el autor– comenzó en 2014, cuando leyó “por error” un diario que lo hizo recordarse con 18 años trabajando en una heladería, así los famosos “mantecados” –como les llaman en Puerto Rico– inspiraron a personajes como Carla María, Juan Carlos y María C., heladeros con vidas comunes, la cual cambia tras un misterioso viernes; en dos tiempos narrativos esta novela nos lleva a encontrar un mundo literario en lo cotidiano. En conversación telefónica, Gutiérrez Negrón nos comentó desde Ohio, Estados Unidos, lo siguiente:

 

En una entrevista, usted habla de las líneas de fuga que separan y unen a los escritores de diversas partes del mundo ¿Ha podido tener contacto con la literatura mexicana?

Por supuesto, de hecho en Puerto Rico hay una fuerte relación con la literatura mexicana y la nuestra, por ejemplo Rosario Ferré su primer libro lo sacó con Joaquín Mortiz en 1976, José Luis González estuvo exiliado en México como por 50 años; y este tipo de entrelínea o paso comunicante, va muy de cerca en las dos culturas literarias; de modo que en Puerto Rico yo leí Pedro Páramo desde muy joven y realmente he estado muy al tanto de la literatura mexicana contemporánea de los 60 y 70 a la fecha. Uno de mis escritores de cabecera es Daniel Sada, que a mí me parece muy divertido, y es uno de los que yo leo para aprender, así que es una relación muy interesante, muy común en los “países pequeños” porque tenemos que participar y estar al tanto de muchas tradiciones más allá de la nuestra.

Usted vive en Estados Unidos y en Puerto Rico ¿Cómo ven el sentir latinoamericano desde ahí?

Puerto Rico ha tenido una relación colonial con EU, también hay una relación poblacional porque hay una cantidad inmensa de puertorriqueños en EU, la gran parte de los puertorriqueños han residido en algún momento en EU y han decidido si regresan o no a la isla, así que es muy difícil separar la experiencia estadounidense de la puertorriqueña a nivel de las personas. Hay diferentes latino américas que se articulan en EU; hay muy caribeña que incluye a los cubanos, dominicanos, puertorriqueños y hay otras que se han conectado y se han entablado proyectos; hay muchos escritores que escriben en español latinoamericano, que por razones económicas, hemos terminado dispersos en EU.

¿Qué se siente que sus libros están presentes en donde usted no?

Esto tiene que ver mucho con eso de la doble vida del escritor, porque entras y sales de ser escritor y otro tipo de persona, pero cuando vives en un lugar en donde no se publican tus libros, es como si la faceta de escritor fuera un alter ego en el que te sumerges a veces. Aquí, por ejemplo, tengo muchos conocidos que hablan en español y que me han leído, pero también hay muchos que no y otros que ni saben que escribo y es chévere, porque te mantiene alejado del estereotipo del escritor.

Su nueva novela Los días hábiles es un retrato de la situación que viven muchos jóvenes con su primer empleo…

Exacto, la novela es una reflexión sobre el trabajo, la amistad y el hastío en la cotidianidad, son personajes a quienes les causa ansiedad, la posibilidad que lo que están viviendo sea lo que va a ser su vida, entonces es precisamente ese miedo a llevar una vida “pequeña” que se lanzan en este plan loco de querer asaltar la tienda, cuya premisa es que un grupo de amigos que trabaja en una heladería, decide asaltar la tienda casi de manera absurda y jugársela; esa ansia de fuga, de libertad, surge de cierto aburrimiento y de cierto miedo a que queden limitados a esa vida que no les va a causar ningún tipo de placer.

¿Cómo comenzó a gestarse la idea de escribir Los días hábiles?

Encontré un diario del 2005 y me puse a hojearlo casi por morbo, justo en el momento en que yo trabajaba en una heladería, lo cual a mí me pareció interesante a pesar de que yo no era un diarista muy aplicado, pero me pareció muy interesante que las primeras entradas fueran de un yo muy creído de 18 años, que cuando me contrataron en la heladería, me sentía de cierta forma superior, miraba todo y me parecía cómica la seriedad con la que la gente hablaba del helado y, sin embargo, a medida que pasaban los meses, el diario mismo se fue transformando en una narración de este mundo casi paralelo de la heladería, pues sólo hablaba del trabajo; me pareció interesante ver como el espacio laboral se convertía en una disyuntiva que definía nuestras vidas y el pensar por qué la literatura no se ha enfrentado tanto al espacio laboral, ha estos trabajos pequeños, por qué la vida comienza cuando el trabajo termina y, aún así, pasamos gran parte de nuestra experiencia humana trabajando. Entonces esta novela nació de la experiencia personal y del error de leer un diario, materiales primarios que nos dan para hacer un trabajo serio que yo creo trato en la novela con cierto humor, cierta distancia y cierta ironía.

En las primeras páginas de la novela cambia la dinámica, porque creo que pocas veces se ha planteado un mundo laterío en torno a la comida rápida…

El asunto es cómo se narra un turno laboral y para ello necesitaba a un personaje como Carla María que es ansiosa y distraída porque mientras limpia una mesa está pensando en otra cosa, un flujo de conciencia que se traga en la cotidianidad laboral y esa fue mi forma de acércame a esa experiencia laboral.

¿El personaje de Carla María crea muchas esperanzas y las va perdiendo en el camino?  

Básicamente, Carla María está hastiada de la forma de vida que lleva y, al mismo tiempo, está obsesionada con formas de vida raras. Al principio de la novela salen una monjas, luego un soldado y otras figuras que a ella le intrigan, porque piensa están restringidas por reglas ajenas, yo creo que es un personaje lleno de idiosincrasia que dice cómo es posible que haya personas que ceden su vida a ciertas reglas y son felices, son personas que viven en vidas restringidas y son felices; no es que ella quiera reproducirlo sino que le da curiosidad, esa posibilidad de que algo que estructure el día a día, le dé significado a las cosas más pequeñas de nuestra existencia.

¿En cuánto tiempo escribió la novela?

-Creo que la comencé a escribir en el 2014, escribí una gran parte de la novela y después me detuve, porque la novela pasa en dos tiempos, el presente en ella es 2016, una de las cosas interesantes es que cuando estaba terminando la novela en el congreso se aprobaban unas leyes que le controlaban el tesoro a la isla, por lo que es un año importante en Puerto Rico, entonces me tardé escribiéndola dos años y mientras la hacía cambiaba el contexto puertorriqueño y creo que también se reflejan todas esas ansiedades personales e históricas del momento.

Regresando a usted ¿Cómo se fue abriendo camino en las letras?

Fue algo interesante porque empecé en Puerto Rico con un grupo de amigos con los que empezamos una revista. De ahí en adelante ha sido mantenerme firme en mis criterios de querer escribir, aceptando que es un proceso lento que tiene muchos tiempos, de escribir, de leer y de publicar.

¿A los cuántos años comienza a escribir?

Debí haber empezado a los 16, toda mi edad universitaria ya la pasé escribiendo, mi primer libro Palacio (2011) lo publiqué a los 25 años.

En Los días hábiles se repiten mucho tres palabras ¿Qué es la monotonía para Sergio Gutiérrez Negrón?

El momento en el que perdemos de vista lo extraño del día a día, algo se vuelve monótono cuando pierde la gracia y el trabajo que uno debe de hacer como persona viva es ser intencional y ver el mundo de diferente manera.

¿Y la existencia? 

-A mí me gusta pensar en la existencia no como una gran historia, sino en esas pequeñas decisiones que tomamos que cuando se articulan todas juntas forman una vida.

¿Y el destino?

Es un horizonte al cual intentamos llegar, no sé si cada cual tiene un destino como tal, pero sí un horizonte que hace posible muchas otras cosas.