A través de redes sociales, una joven de 20 años, originaria de San Miguel Coatlán, denunció públicamente a un sacerdote de la parroquia de San Pablo Coatlán. A quien acusa de presunto acoso sexual durante el tiempo en que prestaba servicio religioso en el templo.
La denunciante, quien decidió omitir su nombre por temor a represalias, dirigió su mensaje a las autoridades eclesiásticas, a la Fiscalía General del Estado y a la opinión pública. Señalando que los hechos ocurrieron hace poco más de un año.
RELATO DE LOS HECHOS

En su testimonio, la joven explica que el sacerdote —identificado como Eduardo, conocido como “el padre Lalo”— comenzó con un trato amable y cercano, que posteriormente escaló a conductas inapropiadas.
“Primeramente muy amable y respetuoso, sin embargo poco a poco se me acercó para darme consejos (…) fue un día que me insinuó que quería algo más”, señala en su denuncia.
De acuerdo con el relato, el comportamiento habría derivado en intentos de abrazos, besos y tocamientos sin consentimiento. Hechos que, asegura, se repitieron en varias ocasiones.
SILENCIO, MIEDO Y SEÑALAMIENTOS ADICIONALES
La joven reconoce que no denunció en su momento por miedo y por no saber cómo actuar ante una figura de autoridad religiosa.
“Nunca tuve el valor para decirle a mis padres o a mi autoridad, pero hoy hago esto para que sepan qué tipo de sacerdote tenemos en la región”, expresó.
En su publicación también hace referencia a comentarios y rumores dentro de la comunidad sobre una presunta relación del sacerdote con una mujer del mismo municipio, hechos que —subraya— deberían ser investigados por las autoridades correspondientes.
LLAMADO A LAS AUTORIDADES
La denunciante afirmó que acudirá ante la Fiscalía del Estado y solicitó de manera directa al obispo de la diócesis que se inicie una investigación formal dentro de la Iglesia.
“Estoy dispuesta a encarar a ese señor que no debería ser cura en nuestros pueblos”, escribió, al tiempo que invitó a otras jóvenes que se consideren víctimas a romper el silencio y denunciar.
Hasta el momento, ni la diócesis ni la Fiscalía de Oaxaca han emitido un posicionamiento público sobre esta denuncia.
CONTEXTO Y RESPONSABILIDAD
El caso se suma a una serie de denuncias sociales que evidencian la vulnerabilidad de jóvenes mujeres en contextos comunitarios cerrados y la necesidad de protocolos claros de atención. Tanto en el ámbito civil como religioso.
Finalmente, especialistas en derechos humanos han insistido en que las denuncias públicas deben ser atendidas con debida diligencia. Con ello, garantizando la protección de las víctimas y el respeto al debido proceso.






































