La madrugada de este día, un sismo con epicentro en San Marcos, Guerrero, alarmó a miles de personas en el sur del país y en el centro de México. Sin embargo, este movimiento no fue un hecho aislado, sino parte de una intensa actividad sísmica que se ha mantenido desde principios de año en esta región.
Los habitantes de Guerrero permanecen en alerta desde que, a inicios de enero, un fuerte sismo de magnitud 6.5 sacudió gran parte del país. Aquel movimiento tuvo su epicentro a 15 kilómetros al suroeste de San Marcos, con una profundidad cercana a los 10 kilómetros.
DAÑOS Y CONSECUENCIAS DEL SISMO
En Guerrero se reportaron daños en viviendas e infraestructura, mientras que en la Ciudad de México una persona perdió la vida tras un accidente ocurrido durante la evacuación preventiva.
No obstante, el mayor impacto no fue solo el temblor principal, sino la prolongada secuencia de réplicas que le siguieron. Para el 6 de enero, el Servicio Sismológico Nacional (SSN) había registrado cerca de 2 mil 800 réplicas, una cifra que evidencia el fuerte reajuste de la corteza terrestre en la zona.
NUEVOS SISMOS MANTIENEN LA ALERTA
La actividad continuó días después. El 16 de enero, un sismo de magnitud 5.1 volvió a activar la alerta sísmica y fue perceptible en distintas entidades del país, incrementando la preocupación entre la población.
Especialistas señalan que este comportamiento es normal tras un sismo de gran intensidad, ya que las réplicas forman parte del proceso natural de acomodación de las placas tectónicas.
¿POR QUÉ GUERRERO TIEMBLA TANTO?
La explicación se encuentra en la ubicación geográfica de Guerrero, situado sobre uno de los límites tectónicos más activos de México. En esta región, la placa de Cocos se introduce por debajo de la placa de Norteamérica, un fenómeno conocido como subducción, responsable de aproximadamente una cuarta parte de los sismos registrados en el país.
En el caso de San Marcos, los expertos explican que se está dando una liberación gradual de energía acumulada durante años, lo que se manifiesta en sismos perceptibles y otros imperceptibles.
LA BRECHA DE GUERRERO, BAJO VIGILANCIA
A esta situación se suma la cercanía con la llamada Brecha de Guerrero, una zona de alta atención para los sismólogos debido a que no ha registrado un gran terremoto desde 1911.
Aunque los especialistas aclaran que no se puede afirmar que un evento mayor sea inminente, subrayan que Guerrero es una región en constante movimiento, bajo monitoreo permanente, y donde resulta fundamental reforzar la cultura de la prevención.
LLAMADO A LA PREVENCIÓN
La constante actividad sísmica ha provocado un desgaste emocional entre los habitantes, quienes viven en alerta permanente. Ante este panorama, autoridades y expertos reiteran la importancia de contar con planes de emergencia, rutas de evacuación y mantenerse informados a través de fuentes oficiales.










































