Cubiertos desde la cabeza hasta los pies, miles de estudiantes de educación básica apenas logran aguantar el frío que, recrudecido, da la bienvenida en este regreso a clases.
La presencia de los primeros rayos de sol apenas logran competir con el viento frío que toca la piel descubierta de niñas y niños envueltos en chamarras, gorros, guantes y bufandas.
Madres y padres de familia que aceleran el paso hacia las escuelas también muestran el sentir del intenso frío de la mañana, asombrados del menor que acude solo con el uniforme delgado y con miradas de rechazo hacia los tutores.
En inmediaciones de la escuela primaria Basilio Rojas, los altos inmuebles apenas permiten el sentir de los primeros rayos de sol en algunas calles, donde el congestionamiento regresa con el retorno a las aulas y otras actividades institucionales.
El constante sonido del claxon y el silbato de los agentes de vialidad, evidencian que a muchos se les hizo tarde y con desesperación buscan la doble fila, ante el constante riesgo de alguna multa.
En la entrada de la escuela decenas de menores acuden “titiritando”, al mismo tiempo que cargan grandes mochilas que a muchos les hacen encorvar el cuerpo.
A unos metros se observa también a estudiantes con dirección a otro centro educativo, donde ya se observa el constante mover de la puerta que el personal está a punto de cerrar, a un minuto de las 8:00 horas.
Luego de un periodo vacacional de tres semanas por las fiestas decembrinas, miles de estudiantes retornan a las aulas este lunes, en medio de constantes estornudos de quienes no llevan cubrebocas.
“Bienvenidos, pasen”, se deja escuchar el saludo de una profesora hacia sus alumnos, luego de recomendar a algunas madres abrigar mejor a sus hijos mientras duren las bajas temperaturas.






































