La venta y el obsequio de calendarios sobreviven en el estado de Oaxaca en medio del auge tecnológico que facilita la consulta de la fecha a través del celular o de otro dispositivo.
Sin embargo, las ventas de estos objetos impresos ya no son las mismas que hasta unos 15 años, cuenta Susi, del taller de serigrafía e impresos Criezka. Por ejemplo, si para la temporada decembrina recibían hasta 250 pedidos, ahora el máximo es de 100.
A diferencia de las aplicaciones de un celular, los calendarios impresos mantienen información sobre las festividades religiosas, las fases de la luna, entre otros datos que la gente aún busca y por eso siguen siendo de mayor utilidad, cuenta.
“La mayor parte de las personas que nos compran son de la tercera edad, que son los abuelitos, o nuestros papás, que son de 45 a 60 años”, explica desde su puesto en la Central de Abasto de la ciudad de Oaxaca.
Ahora, dice, “los jóvenes son puro celular” y se ha perdido la costumbre de ir a la tienda y pedir un calendario de regalo por ser cliente frecuente o que las personas te lo regalen.

Sobre los propietarios de negocios, señala que son generalmente los de las comunidades lejanas a la ciudad de Oaxaca las que recurren a sus servicios para tener calendarios personalizados para regalar, en los que se vea el nombre de la tienda, la carnicería u otro tipo de negocios.
Incluso, son quienes les encargan bolsas para estas fechas, también personalizadas, o para las mayordomías, bautizos, y otras fiestas. También hay quienes piden tazas, vasos y otros objetos.
El trabajo es de todo el año, aclara Susi, pero lo fuerte es para diciembre, cuando las personas con algún negocio suelen encargar calendarios o bolsas para regalar a la clientela. Quienes no logran pedir a tiempo también llegan para adquirir la mercancía disponible y poner el nombre de su negocio atrás de los calendarios que se regalan a fin de año.
La familia de Susi se ha dedicado al negocio de la serigrafía por más de 35 años y se mantiene como herencia de su abuela.
En estos últimos días del año, a su puesto en la Diagonal de Mercaderes, en la Central de Abasto, siguen llegando las personas en busca de algún calendario con la imagen de algún paisaje, de flores, imágenes religiosas o incluso de animales.





































