La confrontación estalló en público y sin filtros. El senador Gerardo Fernández Noroña lanzó duras críticas contra Carlos Vichido Hernández, secretario de Infraestructuras y Comunicaciones del gobierno de Oaxaca, por presunto maltrato y prepotencia hacia ciudadanos. La respuesta del gobernador Salomón Jara no fue conciliadora: desacreditó al senador y lo acusó de hablar “fuera de contexto”.
El episodio exhibe una grieta interna en Morena y coloca en el centro del debate el trato institucional a la ciudadanía y la rendición de cuentas de los funcionarios estatales.
LA ACUSACIÓN: “ESTÁ PARA SERVIR Y SI NO SIRVE, QUE SE VAYA”
Durante una transmisión en vivo en su página de Facebook, Fernández Noroña relató quejas ciudadanas contra Vichido Hernández. El senador no escatimó calificativos ni responsabilidades.
“Van a verlo y se porta prepotente y les dice ‘¿yo se los firmé, no verdad? Entonces a mí no me lo reclamen’. ¿Qué le pasa a este tipo?”, cuestionó.
Noroña fue enfático en que la obligación no es personal, sino institucional: “No es lo que tú firmas, es lo que la dependencia que tú encabezas tiene que responder porque son compromisos institucionales, no personales”.
El senador remató con una exigencia directa:
“Este Vichido Hernández tratando con prepotencia a la gente, con majadería, está para servir y si no sirve que se vaya”.
LA RÉPLICA DEL GOBERNADOR: “MUY EQUIVOCADO NOROÑA”
Lejos de abrir una investigación pública o llamar a cuentas a su funcionario, Salomón Jara optó por desacreditar al crítico. Su respuesta fue frontal:
“Muy equivocado Noroña, está perdido Noroña. Perdido con todo respeto”, afirmó el gobernador.
Jara aseguró que el senador “ni sabe quién es Carlos Vichido ni qué tiene que ver una obra con otra” y atribuyó la polémica a información errónea proporcionada por “una diputada y una senadora” que, según dijo, “no visitan Oaxaca”.
“Es lo único que puedo decir”, cerró el mandatario, sin responder de fondo a las acusaciones sobre el trato a la ciudadanía.
EL FONDO DEL CONFLICTO: ¿CRÍTICA O CIERRE DE FILAS?
El choque revela más que un desencuentro personal. De un lado, un senador que dice creerle a la gente y denuncia prácticas de soberbia burocrática; del otro, un gobernador que cierra filas con su gabinete y minimiza la denuncia tachándola de desinformada.
La pregunta queda abierta y es incómoda: ¿se investiga el señalamiento o se descalifica al mensajero? En un movimiento que se dice cercano al pueblo, la polémica no es menor.





































