María Corina Machado finalmente lo ha conseguido. Después de una travesía de miles de kilómetros, en una odisea contra todo pronóstico tras vivir más de 16 meses en la clandestinidad, la líder opositora ha cruzado la puerta del salón Rococó del Grand Hotel de Oslo, ha sonreído ante un mar de cámaras y micrófonos, y se ha plantado ante el mundo como la ganadora y gran protagonista del Nobel de la Paz de este año.
“Este ha sido un reconocimiento para cada uno de nosotros, para 30 millones de venezolanos”, ha declarado apenas comenzada una rueda de prensa con sabor a revancha, convocada este jueves por los organizadores del premio, casi 24 horas después de la ceremonia de entrega en la que no pudo participar. “He llegado un poco tarde, pero ya estoy aquí”, ha dicho.
Despejado el enigma sobre su presencia en el país escandinavo, su primer viaje fuera de Venezuela en 14 años, aún persiste una lista interminable de incógnitas que planean sobre su presente y su futuro. Extremadamente cauta y visiblemente emocionada, Machado ha medido al milímetro hasta dónde ha querido llegar con sus respuestas. Ha sido plenamente consciente de lo que podía decir y lo que no, de lo que ha querido comunicar y lo que ha preferido omitir.
Sobre la ofensiva emprendida por Estados Unidos contra el régimen chavista, Machado ha dado su respaldo al presidente Donald Trump, pero sin entrar a fondo en la cuestión de si apoyaría que Washington se decidiera por una invasión del país.
“Las acciones del presidente Trump han sido decisivas para alcanzar el punto en el que nos encontramos, en el que el régimen es más débil que nunca”, ha asegurado, tras confirmar que recibió ayuda de Washington para abandonar territorio venezolano. También ha agradecido “a los hombres y mujeres que han puesto en riesgo su vida” para conseguirlo.
Machado ha dejado en el aire, sin embargo, el resto de los detalles que se han filtrado en las últimas horas sobre su insólito escape, como su salida en lancha hacia la isla de Curazao, su llegada a Miami en un jet privado o el vuelo que le ayudó a atravesar el Atlántico para llegar a Oslo. Sí ha confirmado que tiene intención de regresar a su país y continuar con la confrontación que ha librado durante más de dos décadas contra el Gobierno de Nicolás Maduro.
“Mi vuelta a Venezuela será cuando se den las condiciones propicias para mi seguridad y no depende de la continuidad del régimen”, ha asegurado. “No creo que supieran dónde me encontraba. Por eso no pudieron detenerme”, ha agregado, consciente de que su simple presencia en la capital noruega supone un desafío para el chavismo.

Los próximos pasos de Machado y la oposición venezolana son inciertos. Al menos por ahora y de cara al público. La líder opositora no ha decidido cuánto tiempo permanecerá en Noruega. No ha dado a conocer con quién se reunirá para seguir sumando apoyos internacionales para su causa, ni cuáles serían sus primeras acciones en el escenario de que encabezara el Gobierno de su país. No ha desvelado ningún detalle sobre los contactos que ha establecido con la Casa Blanca o si buscará una reunión con Trump. Tampoco se ha pronunciado abiertamente sobre la posibilidad de una intervención estadounidense contra el Gobierno de Maduro, después de casi cuatro meses de un despliegue militar sin precedentes en aguas del Caribe.
“Vamos un día a la vez y, como he dicho, yo no voy a especular sobre la estrategia de gobiernos extranjeros para garantizar su seguridad nacional”, ha zanjado Machado, cuestionada por los periodistas. “Venezuela ya está invadida por agentes rusos, Hezbolá y bandas criminales”, ha declarado en una comparecencia previa junto al primer ministro noruego, Jonas Gahr Store, quien le ha refrendado su apoyo para impulsar la causa democrática en Venezuela.
“En Venezuela tenemos un régimen autoritario que está librando una guerra contra sus ciudadanos”, ha afirmado el mandatario noruego. “El premio Nobel de este año tiene un enorme significado”, ha agregado Store, al reivindicar el papel de las democracias como un elemento determinante para conseguir la paz, no solo en el país caribeño, sino en un contexto global en el que los regímenes democráticos se han visto cada vez más amenazados.
En línea con los argumentos que ha puesto Estados Unidos para justificar la presión militar frente a las costas venezolanas, la líder opositora ha asegurado que “Venezuela se ha convertido en el centro criminal” del continente americano y que los nexos del Gobierno de Maduro con el narcotráfico “son lo que sostiene al régimen y a su poderoso sistema de represión”. “Vamos a ir hasta el final”, ha comentado cuando le han preguntado sobre los plazos para que se produzca un cambio político en su país. “One day at a time [un día a la vez], primero lo primero”, ha insistido, alternando entre el español y el inglés, cuando le preguntaron si estaba interesada en buscar la presidencia de Venezuela.
Machado también ha evitado pronunciarse sobre quienes han criticado su elección como la Nobel de la Paz de este año. “Respeto todos los puntos de vista, el contexto venezolano es muy complejo”, ha comentado, aunque también ha reivindicado su decisión de plantar cara al chavismo. “Muchas veces hubiera sido más fácil y políticamente correcto quedarnos callados, pero hemos alzado la voz”, ha señalado.
Al igual que los organizadores del Nobel, la opositora venezolana ha tratado de trascender las divisiones ideológicas y ha asegurado que su coalición de apoyos internacionales incluye a “partidos y gobiernos a lo largo de todo el espectro ideológico”. “Nuestra lucha está por encima de estas diferencias, que al final son necesarias en una democracia”.
El Premio Nobel
María Corina Machado recibió el Premio Nobel de la Paz de 2025. El anuncio oficial del premio se realizó el 10 de octubre de 2025, y la ceremonia de entrega tuvo lugar el 10 de diciembre de 2025.
Incasable labor democrática
El Comité Noruego del Nobel le otorgó el galardón por “su incansable labor en la promoción de los derechos democráticos para el pueblo de Venezuela y por su lucha para lograr una transición justa y pacífica de la dictadura a la democracia”.
Ausente de la ceremonia
Debido a su situación política y a las restricciones en Venezuela, Machado no pudo asistir a la ceremonia en persona, y su hija, Ana Corina Sosa Machado, recibió el premio en su nombre y leyó su discurso de aceptación.
Larga travesía
Posteriormente, Machado viajó a Oslo y reapareció públicamente el 11 de diciembre de 2025 para cumplir con otros eventos de la Semana de la Paz.






































