“La música me ha dado todo. Todo lo que tengo es gracias a la música, pero con mucha disciplina, eso me lo recalcaba mi papá”. Para Eliseo Martínez García (Oaxaca de Juárez, 1954), la música es una parte de su cuerpo tan vital que no sabría qué hacer sin ella.
Tiene 71 años de edad y se jubiló en el 2024, pero sigue ejerciendo de manera independiente en el templo de Santo Domingo de Guzmán o en los eventos a los que es invitado. También, en ocasiones especiales como la de este día, cuando se celebra a las y los músicos y a la imagen católica que consideran su patrona: Santa Cecilia.
Celebrar a la considerada patrona de las y los músicos es parte de una tradición en su familia, que comenzó su fallecido padre, Eliseo Benjamín Martínez Vargas, hace más de 40 años.
El festejo comienza con una misa en el templo de Santo Domingo de Guzmán, donde Martínez García es organista, y continúa con una convivencia entre compañeros.
“Para mí la música es una parte de mi cuerpo. Ya tengo 70 años y no sé qué voy a hacer cuando ya no pueda tocar. No tengo ni idea”, confiesa el también hijo de Ana María García y el tercero de cinco hermanos, como señala el libro biográfico que escribió el ensayista Jorge Pech Casanova.
Eliseo Martínez García nació el 20 de mayo de 1954 en la capital oaxaqueña y en casi medio siglo ha forjado una trayectoria en su estado natal, al frente de agrupaciones emblemáticas de la administración estatal y de manera particular. Fungió 23 años como director en la Banda de Música del Estado, seis como asesor de la Orquesta Primavera, 12 años estuvo al frente de la Orquesta de Cámara de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca. El último cargo que tuvo por casi 7 años fue el de director de la Orquesta Sinfónica de Oaxaca.
“Yo le doy muchas gracias al maestro Víctor Urban, que ya cumplió el año de muerto, gracias a él soy lo que soy. Yo no me daba cuenta de la facilidad que tenía por la música”, rememora el también pianista y organista.
Antes de estudiar con el fallecido maestro Víctor Urban, Eliseo Martínez aprendió de música con su padre, a los 8 años de edad. A los 15 años ya estaba en el Conservatorio Nacional de Música del país, después estudió una maestría en el Pontificio Instituto de Música Sacra, en Roma. A los 25 años, dice, regresó a su natal Oaxaca, desde donde ha forjado su trayectoria.
“La música me ha dado todo. Todo lo que tengo es gracias a la música, pero con mucha disciplina, eso me lo recalcaba mi papá: disciplina, nada de envidia, no te burles de la gente que no puede, no seas presumido. Todo me retumba todavía en mi cerebro. Gracias a él dicen que soy buena gente, pero no lo creo”, expresa entre risas a propósito de la celebración del Día del músico.
También comparte que aunque gusta de interpretar y escuchar música de todos los géneros, tiene a sus compositores favoritos: Piotr Ilich Tchaikovski, Johann Sebastian Bach, Johannes Brahms e Ígor Stravinski.










































