El salón principal está iluminado por el resplandor de decenas de pantallas. En cada una, las calles de la ciudad se mueven en silencio: autos, peatones, sombras. Desde el lunes 10 de noviembre, nada parece escapar de la mirada del nuevo Centro de Control, Comando, Comunicación, Coordinación e Inteligencia (C5i), el complejo que promete convertirse en el cerebro tecnológico de la seguridad en Oaxaca.
Son casi dos mil cámaras las que, poco a poco, irán cubriendo la capital y parte de los municipios conurbados. Desde aquí, un grupo de operadores observa cada esquina, cada movimiento, con la idea de prevenir delitos, ubicar autos robados o atender llamadas de emergencia antes de que los hechos escalen.
El gobernador Salomón Jara Cruz encabezó la inauguración del edificio, acompañado por mandos del Ejército, la Marina y autoridades locales. La ceremonia fue breve, pero el mensaje, contundente: Oaxaca entra a una nueva etapa en materia de seguridad con uno de los centros más grandes de México, levantado con una inversión de más de 776 millones de pesos.
A unos pasos de la zona de monitores, los técnicos se mueven entre cables y servidores. En las torres de comunicación recién instaladas, la señal viaja hacia los 23 Centros de Comando y Control (C2) repartidos por el estado. Cada lente y cada dron formarán parte de la red que vigilará la vida cotidiana de la población.
El fiscal general Bernardo Rodríguez Alamilla lo resumió en una frase: “Cada cámara es una posibilidad de prevenir un delito; cada llamada al 911, una oportunidad para salvar una vida”.
Durante años, la videovigilancia en Oaxaca estuvo marcada por el abandono: de las 640 cámaras que existían, apenas funcionaba el 60 por ciento. Hoy, el gobierno estatal asegura que esta infraestructura marcará un antes y un después, no sólo en la respuesta ante emergencias, sino también en la capacidad de investigar y detener a los responsables de hechos delictivos.
El C5i no solo mira: escucha, analiza y actúa. Con cien pantallas activas, estaciones de drones, líneas de emergencia reforzadas y acceso al Registro Público Vehicular, este centro puede detectar en segundos un auto robado o seguir una persecución desde el aire. Las imágenes que antes tardaban horas en llegar a las autoridades, ahora se transmiten en tiempo real.
El gobernador Jara lo llamó “un compromiso cumplido con la gente de Oaxaca”, y aseguró que el nuevo sistema permitirá mejorar la confianza ciudadana y reducir los índices delictivos. Sin embargo, detrás de la solemnidad del acto, la pregunta sigue flotando en el aire: ¿bastará la tecnología para frenar la violencia y el crimen que azotan algunos municipios?
Mientras los invitados se retiran, en la sala de monitoreo las pantallas continúan encendidas. En una esquina, una operadora sigue el movimiento de un taxi que recorre lentamente el Periférico. En otra, un dron sobrevuela el Centro Histórico.
El ojo electrónico del C5i ya está despierto. Y a partir de ahora, Oaxaca estará bajo su mirada.






































