Este fin de semana, la Estación Espacial Internacional (EEI) cumple 25 años de ocupación continua, con casi 300 visitantes de 26 países, incluidos astronautas profesionales, turistas espaciales y cineastas. Los primeros residentes, Bill Shepherd, Sergei Krikalev y Yuri Gidzenko, llegaron el 2 de noviembre de 2000, marcando el inicio de un cuarto de siglo de ciencia y cooperación internacional en órbita.
VIDA Y CIENCIA EN GRAVEDAD CERO
La EEI ha evolucionado de un laboratorio austero a un espacio habitable con invernaderos experimentales, cúpula acristalada y hasta café expreso, mientras se realizan miles de experimentos médicos, físicos y biológicos. Algunos astronautas incluso se han casado o tenido hijos durante sus misiones.
A pesar de incidentes como acoplamientos fallidos, fugas de aire y riesgo de basura espacial, la estación sigue funcionando más del doble de su vida útil de diseño, según expertos de la NASA.
EL FUTURO: ESTACIONES PRIVADAS Y REENTRADA FINAL
Con apenas cinco años de operación previstos aún, la NASA planea que empresas privadas lancen sus propias estaciones orbitales. Para 2031, SpaceX dirigirá la reentrada controlada de la EEI sobre el Pacífico, mientras módulos como los de Axiom Space asegurarán la continuidad de la presencia humana en órbita.
“El espacio une a las personas”, destaca Peggy Whitson, primera comandante femenina de la estación, recordando el valor científico y cultural de la EEI.










































