El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, confirmó que el Ejército estadounidense ejecutó tres ataques coordinados en aguas del Pacífico oriental, dirigidos a embarcaciones sospechosas de traficar drogas. El saldo: 14 personas muertas y un sobreviviente, cuyo rescate fue asumido por autoridades mexicanas, según el propio Hegseth.
El funcionario destacó que los ataques ocurrieron en aguas internacionales frente a las costas de Colombia, aunque evitó precisar la ubicación exacta. Se trata del primer operativo múltiple anunciado en un solo día desde que Estados Unidos comenzó su ofensiva marítima a inicios de septiembre.
UNA CAMPAÑA MILITAR EN EXPANSIÓN
Desde el comienzo de los ataques, ya suman 13 operaciones contra presuntas rutas de narcotráfico en el Caribe y el Pacífico, con al menos 57 muertos. La estrategia, impulsada por la administración de Donald Trump, ha sido presentada como una “guerra directa contra los narcoterroristas”.
Hegseth aseguró que las embarcaciones atacadas eran “conocidas por el aparato de inteligencia estadounidense” y que transitaban rutas asociadas al tráfico de drogas. “Han matado a más estadounidenses que Al-Qaeda, y serán tratados de la misma manera”, declaró, en un tono que marca el endurecimiento del discurso militar.
IMÁGENES DE FUEGO Y POLÉMICA
En redes sociales, el secretario compartió videos de las embarcaciones en plena persecución, cargadas con bultos antes de estallar en llamas. En otro clip, dos botes aparentemente vacíos fueron alcanzados por un proyectil, desatando una doble explosión.
Las imágenes, presentadas como “evidencia de éxito”, han generado críticas por su crudeza y por la ambigüedad en la identificación de los objetivos. Expertos en derecho internacional han advertido que los ataques en aguas internacionales podrían violar principios básicos de soberanía y proporcionalidad.
TENSIONES REGIONALES EN AUMENTO
El operativo refuerza la presión sobre Colombia y Venezuela, países a los que Washington acusa de tolerar —o incluso facilitar— redes de narcotráfico. Las relaciones diplomáticas se han enfriado aún más tras la decisión del Pentágono de desplegar el portaaviones USS Gerald Ford, junto con destructores, submarinos y aviones de combate, en el Caribe y el Pacífico.
El único sobreviviente del último ataque permanece bajo custodia de las autoridades mexicanas, aunque no está claro si será extraditado o repatriado.
UNA GUERRA SIN FRONTERAS
Los recientes bombardeos confirman que la estrategia antidrogas de Estados Unidos ha pasado de la cooperación regional a la acción militar unilateral. Si bien el Pentágono justifica la ofensiva como una defensa ante una amenaza transnacional, los críticos alertan que el país podría estar abriendo una nueva era de conflictos extraterritoriales bajo el argumento del narcotráfico.
En medio de la tensión, el mensaje de Hegseth es inequívoco: Washington está dispuesto a combatir el narcotráfico “como al terrorismo”, incluso si eso significa trasladar su guerra a los océanos.











































