La madrugada de este miércoles, el estruendo de armas de alto calibre sacudió la Octava Sección de Juchitán de Zaragoza, en la zona conocida como Cheguigo. Un grupo de sujetos no identificados disparó contra una vivienda ubicada sobre la calle Moctezuma, dejando decenas de casquillos percutidos esparcidos en el sitio. No se reportaron víctimas, pero el ataque generó temor entre los habitantes y vecinos, quienes revivieron una escena que —lejos de ser aislada— parece repetirse con preocupante frecuencia en esta región del Istmo.
“Fue como si tronara todo el techo”, comentó una vecina, aún alterada por la ráfaga. “Ni en la guerra se escuchan esos balazos. Aquí todos estamos en peligro y nadie dice nada”.
SILENCIO INSTITUCIONAL TRAS LA BALACERA
Elementos de la Policía Municipal de Juchitán arribaron al lugar con la luz del día, según testigos, varias horas después del ataque. Acordonaron el área y esperaron la llegada del personal de la Vicefiscalía Regional del Istmo, que pertenece a la Fiscalía General del Estado de Oaxaca (FGEO), para realizar el levantamiento de los indicios.
Hasta el cierre de esta edición, ninguna autoridad ha emitido comunicado oficial. Tampoco hay información sobre personas detenidas o sospechosos identificados. Lo único que permanece claro es el vacío de respuestas ante un hecho de esta magnitud.
INDIGNACIÓN DIGITAL: “UN GOBIERNO CÓMPLICE O INCAPAZ”
La falta de acciones concretas ha desatado una oleada de críticas ciudadanas en redes sociales. Las publicaciones reflejan rabia, decepción y hartazgo, con mensajes que ponen en tela de juicio no solo la capacidad de respuesta, sino la legitimidad de las autoridades municipales.
“¿Dónde está la seguridad que prometieron al pueblo que les dio su voto de confianza?”, cuestionó una usuaria en Facebook. Otro comentario fue aún más directo: “Un gobierno que no actúa es un gobierno sin capacidad o cómplice, una de dos”.
El presidente municipal fue blanco de la mayoría de las críticas, acusado de permanecer en silencio y de actuar con indiferencia frente a una crisis de seguridad que, según los pobladores, ya los ha sobrepasado.
“Que poca madre la del seudopresidente, para él ya es normal vivir así en Juchitán”, escribió otro ciudadano, quien sugirió incluso vínculos entre autoridades locales y grupos delictivos.
“YA NO SOMOS HEROICA JUCHITÁN”
En un tono que mezcla desesperanza con sarcasmo, algunos internautas sugirieron cambiar el título honorífico de la ciudad.
“Borra eso de heroica, anuncia mejor la cobarde Juchitán de Zaragoza”, se leyó entre los más compartidos. Otros advirtieron que, ante la inacción gubernamental, la justicia por propia mano podría ser el siguiente paso: “No va a tardar en que nuestra gente tome justicia con sus manos”.
Estos comentarios, más allá de su crudeza, dan cuenta de una comunidad que se siente abandonada y traicionada por quienes prometieron garantizar la seguridad.
UNA ESCALADA QUE NO CEDE
Este nuevo episodio de violencia ocurre en un contexto regional marcado por el avance de estructuras criminales, el debilitamiento de las instituciones y una ciudadanía cada vez más desconectada de sus gobernantes.
Finalmente, la ausencia de resultados palpables ha alimentado la percepción de impunidad, mientras los hechos de alto impacto siguen acumulándose.







































