Este martes 15 de octubre, la capital oaxaqueña será nuevamente escenario de bloqueos masivos orquestados por el Nivel de Educación de Pueblos Originarios de la Sección 22. La movilización contempla cierres totales en al menos dos puntos clave de la ciudad a partir de las 8:30 a. m.
El objetivo de la protesta es claro: exigen la asignación de mil 586 plazas para cubrir servicios en 193 zonas escolares y 24 jefaturas del sector indígena, además del reconocimiento oficial de su Dirección Educativa, antes conocida como Nivel de Educación Indígena.
“La demanda central es la asignación de personal en las 24 jefaturas y las 193 zonas escolares que tiene este nivel educativo”, explicó Rodrigo Sánchez Joaquín, representante del área de Trabajos y Conflictos.
BLOQUEOS CONFIRMADOS: ¿DÓNDE Y A QUÉ HORA?
La Secretaría de Gobierno del Estado confirmó los puntos que serán bloqueados desde las primeras horas del martes. Estos incluyen:
Crucero de 5 Señores – Participarán docentes de Valles Centrales, Cañada y Sierra.
Crucero del Tecnológico y Calzada Madero – Participarán docentes de Tuxtepec, Istmo, Costa y Mixteca.
Los bloqueos iniciarán a las 8:30 a.m., y no hay hora oficial para su retiro. La recomendación a la población: evite las zonas, planee rutas alternas y prepárese para un día de caos.
Aunque en redes sociales circuló un mensaje en donde se mencionaban al menos nueve puntos de bloqueo, con los que la ciudad quedaría completamente asfixiada.
ENTRE DEMANDAS VÁLIDAS Y MÉTODOS CUESTIONABLES
La lucha del magisterio indígena no es nueva. En febrero ya realizaron un paro de 24 horas con los mismos reclamos, sin que hasta ahora haya respuestas concretas por parte del Gobierno. El rezago en la asignación de plazas, la falta de estructura oficial y el abandono en comunidades indígenas son problemas reales, pero la estrategia de colapsar la ciudad como forma de presión vuelve a poner a la ciudadanía en medio del fuego cruzado.
Miles de oaxaqueños —trabajadores, estudiantes, comerciantes, pacientes— verán afectadas sus actividades por un conflicto que no es suyo. Una vez más, la población paga el precio de un diálogo fallido entre autoridades y sindicalistas.
“La Secretaría de Gobierno se mantiene en diálogo para resolver a la brevedad sus planteamientos”, se limitó a declarar la dependencia estatal, sin ofrecer plazos ni soluciones visibles.
¿HASTA CUÁNDO LOS TERCEROS PAGARÁN LOS PLATOS ROTOS?
Lo que está en juego no es solo la atención a una demanda sectorial legítima, sino el derecho de una ciudad entera a la movilidad, a la normalidad, a la vida cotidiana. La protesta social es un derecho, pero su ejercicio también tiene límites cuando impacta a millones que no están involucrados en la disputa.
En lugar de avanzar hacia soluciones estructurales, Oaxaca sigue atrapada en un patrón repetitivo: exigencias que no se atienden y protestas que castigan a quienes nada pueden hacer al respecto.
Mañana, el escenario se repetirá. Y con ello, la pregunta que todos se hacen sigue sin respuesta: ¿cuándo cambiará esta historia?









































