A través de su Ministerio de Agua y Energía, el gobierno de Etiopía respondió a las amenazas de Egipto en la disputa por el derecho al uso del agua de las aguas del río Nilo, tras la inauguración de la Gran Presa del Renacimiento Etíope.
“Etiopía no se dejará presionar ni intimidar para que renuncie a su derecho a utilizar el Nilo para satisfacer sus necesidades hídricas. El ascenso de Etiopía es una realidad irreversible, a pesar de todas las maquinaciones, maniobras indirectas e intentos desacertados de sus adversarios”
AMENAZAS VELADAS
El domingo, Abdelfatah al Sisi, presidente de Egipto calificó la inauguración de la Gran Presa como un acto intransigente, además de acusar a Etiopía de tener una actitud irresponsable en el reparto de las aguas del río Nilo, por lo que aseguró que no se quedarán de brazos cruzados.
“Egipto no se quedará de brazos cruzados ante la actitud irresponsable de Etiopía y tomará todas las medidas necesarias para proteger sus intereses y la seguridad hídrica”
LA POSTURA ETÍOPE
La administración de Etiopía manifestó que, durante décadas, los países ribereños del Nilo han mantenido la cooperación trasfronteriza basada en el derecho internacional en la que, señalan, Egipto nunca ha negociado de buena fe.
El proyecto hidroeléctrico de la Gran Presa del Renacimiento Etíope ha sido motivo de una larga disputa con Egipto y Sudán que consideran que representa una amenaza para su seguridad hídrica y vulnera acuerdos históricos sobre el uso del agua del gran río del norte de África.
La cuenca hidrográfica del Nilo abarca 11 países a través de sus dos afluentes principales, el Nilo Blanco, que se origina en la región de los Grandes Lagos, y el Nilo Azul, que empieza en el lago Tana de Etiopía y aporta al río el 85 % de su agua.











































