La violencia volvió a irrumpir en la vida cotidiana de Juchitán de Zaragoza, Oaxaca, cuando durante la madrugada de este lunes sujetos armados atacaron una vivienda en la Séptima Sección de la ciudad. Eran alrededor de las 04:00 horas cuando los disparos despertaron abruptamente a los habitantes de la zona.
El ataque, dirigido directamente contra la fachada de un domicilio ubicado sobre la avenida Melchor Ocampo, fue perpetrado por hombres armados que se desplazaban en un vehículo. Los impactos de bala quedaron visibles en la pared principal de la vivienda, como una huella tangible de la creciente inseguridad que aqueja a esta región del Istmo de Tehuantepec.
SIN RESPUESTA POLICIAL, A PESAR DE LA ALERTA VECINAL
A pesar del pánico y la incertidumbre que generaron los disparos, los vecinos que solicitaron ayuda a las corporaciones policiacas no recibieron respuesta alguna. Según testimonios recabados en el lugar, ninguna autoridad se presentó tras los hechos, lo que ha encendido aún más la indignación entre los habitantes del sector.
“Marcamos varias veces, pero nadie llegó. Solo nosotros salimos a ver qué había pasado, con miedo, claro, porque no sabemos si van a regresar”, comentó uno de los vecinos, que pidió mantener el anonimato por seguridad.
INCERTIDUMBRE Y SILENCIO EN TORNO AL MOTIVO DEL ATAQUE
Hasta el momento, no se han reportado personas heridas ni víctimas mortales tras el ataque, pero tampoco se ha emitido ninguna declaración oficial por parte de las autoridades municipales o estatales. El silencio institucional se suma a la falta de presencia policial, generando un clima de desprotección e incertidumbre.
Los mismos vecinos aseguran desconocer las razones de la agresión. No se ha confirmado si se trató de un acto de intimidación, un conflicto vecinal, una advertencia del crimen organizado o una represalia directa. La falta de información oficial solo alimenta las especulaciones.
JUCHITÁN, ENTRE EL ABANDONO Y LA IMPUNIDAD
Este nuevo hecho de violencia ocurre en un contexto ya marcado por la creciente presencia de grupos armados, el incremento de delitos de alto impacto y la desconfianza hacia las instituciones de seguridad pública. En muchas zonas de Juchitán, la población se siente completamente abandonada por las autoridades.
La madrugada de este lunes no dejó muertos, pero sí un mensaje claro: en Juchitán, cualquier vivienda puede convertirse en blanco, cualquier familia en víctima colateral, y cualquier denuncia en eco perdido si no hay respuesta institucional.






































