En compañía de sus seres queridos, feligreses y representantes de la Arquidiócesis de Antequera Oaxaca, con una ceremonia eucarística y una convivencia en la Parroquia de las Santas Felicitas y Perpetua, el padre José Guadalupe Barragán Oliva, celebró 55 años de ministerio sacerdotal.
Barragán Oliva es originario de la comunidad de La Vega, Jalisco, donde inició desde muy joven con su vocación sacerdotal, posteriormente se preparó en el Seminario Inter Diocesano de Nuestra Señora de San Juan de los Lagos.
“Cuando egresé me propusieron tres diócesis, la de San Cristóbal en el estado de Chiapas, así como en Tabasco y Oaxaca, pero elegí Oaxaca porque cuando era niño hice un discurso en la escuela sobre Benito Juárez, terminaba diciendo yo soy Juárez, yo soy Oaxaca, entonces en el Seminario cuando me dieron a escoger no dudé en venir a Oaxaca, por eso estoy en la Arquidiócesis de Antequera”.
El padre Barragán, explicó que pisó tierras oaxaqueñas por primera vez en 1967 cuando fue enviado a Tuxtepec a una misión, después lo asignaron en el municipio de Putla Villa de Guerrero en 1968 donde conoció al padre Alfredo Sosa, “el primer sacerdote oaxaqueño que conocí, me cautivó e hizo que me enamorara más de Oaxaca, en 1969 regresé a Tuxtepec, después me enviaron a Pinotepa Nacional en 1970 en Pinotepa y ese mismo año regresé a Guadalajara a ordenarme”.
Fue precisamente un 9 de octubre de 1970 cuando José Guadalupe Barragán Oliva, fue ordenado como sacerdote por el Obispo Ernesto Corripio Ahumada en Guadalajara, Jalisco, por lo que este jueves celebró sus 55 años de sacerdocio.
“El sacerdocio es una vocación especial, no cualquiera puede ser sacerdote, sino aquel a quien Dios escoge, y siempre escoge gente humilde, la gran mayoría de los sacerdotes venimos de familias humildes, somos gente de comunidades humildes y Dios nos elige”.

Barragán Oliva nació el 12 de diciembre de 1942 en el Rancho La Vega, sus padres fueron José Refugio Barragán y Soledad Oliva López, de oficio campesino y ama de casa, respectivamente.
“En los recuerdos que tengo muy grabado fue cuando mi madre me decía que cuando era niña le pedía a Dios que cuando fuera madre le diera un hijo sacerdote, por eso siendo ya sacerdote fui a visitar la capilla del pueblo de donde me traje un ladrillo y lo puse debajo de la estatua de Juan Pablo II que está en la Parroquia de las Santas Felicitas y Perpetua con un letrero que dice “Reliquia de la capilla donde la niña Soledad Oliva le pidió a Dios un hijo Sacerdote y ese hijo soy yo, José Guadalupe Barragán Oliva”.
A lo largo de los 55 años de ministerio sacerdotal ha estado en los templos de Pinotepa Nacional, en el Seminario de la Santa Cruz, en San Francisco Telixtlahuaca, en el Templo del Sagrado Corazón, en la Catedral Metropolitana, en Indeco Santa Cruz Xoxoxotlán, en Roma, Italia.
“Después regresé para hacer la causa de los Mártires de Cajonos que ahora son beatos San Juan Bautista y jacinto de los Ángeles, después me fui a San Juan del Estado, estuve en el Rosario y en esta Parroquia de las Santas Felicitas y Perpetua llevo 15 años”.
“Todo ha sido un regalo de Dios, me siento bendecido y agradecido por Dios, agradecido por Dios, aquí estoy desde 1970, hace algunos días el Arzobispo me preguntó que si me quería regresar a mi tierra, pero le dije que no, ya hasta tengo mi espacio en el panteón para que cuando me muera me sepulten aquí, aquí me quedo”.
“Aquí estoy gracias a Dios, a la gente, me siento amado en Oaxaca, sin duda habrá quienes tengan mal concepto de mí, pero no creo porque no le he hecho daño a nadie, tengo mis limitaciones y pecados que he cometido, pero gracias a Dios aquí estoy desde hace 55 años. Gracias a los sacerdotes y fieles de Oaxaca que me aprecian y me siento muy amado”, apuntó.











































