Oaxaca enfrenta una crisis silenciosa, pero a la vista de todos: la acumulación de basura en sus calles. Años de ausencia de un proyecto integral para la gestión de residuos sólidos, sumados a una cultura deficiente en el manejo de desechos, han convertido este problema en un lastre social, ambiental y turístico. La situación es especialmente crítica cuando se avecinan celebraciones como el Día de Muertos, uno de los eventos más representativos del estado.
A pesar de campañas esporádicas, la realidad se impone en cada esquina. Como lo señala un testimonio recogido:
“La falta de un proyecto, el cual no se ha consolidado, sigue afectando a la población”.
Y no se trata solo de basura visible. La situación se vuelve aún más alarmante con la temporada de lluvias. Los desechos bloquean alcantarillas y desagües, provocando inundaciones y daños urbanos, afectando tanto a residentes como a visitantes.
LA BASURA CONTRA LA IDENTIDAD CULTURAL
Oaxaca se vende al mundo como un estado de tradiciones vivas, colores vibrantes y hospitalidad. Sin embargo, la basura en las calles contradice ese discurso. La mala imagen que proyecta el centro histórico y sus alrededores, con bolsas de basura tiradas y olores fétidos, pone en riesgo la experiencia turística, justo cuando más visitantes llegan por la festividad del Día de Muertos.
El contraste es contundente: mientras las autoridades promocionan ofrendas, altares y desfiles, la basura permanece en las calles, sin solución visible. Como bien señala el reporte:
“Genera una mala imagen de la ciudad y municipios circunvecinos ante el turismo”.
BASURA, SEÑALAMIENTOS Y DESOBEDIENCIA
El problema no se limita a una zona específica. En puntos clave como el paso peatonal que lleva al DIF estatal, ubicado cerca del Parque del Amor, la ciudadanía sigue dejando basura, pese a que hay señalizaciones municipales prohibiéndolo.

Otro caso documentado esta semana ocurrió en la esquina de Miguel Cabrera y Zaragoza, donde se sigue utilizando la vía pública como tiradero informal. Las imágenes captadas por medios locales muestran bolsas negras acumuladas sin control.
“Se espera que las autoridades tomen cartas en el asunto a la brevedad”, señala un ciudadano ante el suceso.
¿QUIÉN RECOGE ESTA RESPONSABILIDAD?
La falta de una estrategia sostenida de recolección y reciclaje, así como de campañas permanentes de educación ambiental, ha provocado que el tema de la basura se vuelva una bola de nieve que nadie quiere detener.
La ciudadanía, por su parte, también debe asumir una parte de la carga. Tirar basura en la vía pública sigue siendo una práctica común, reflejo de una cultura cívica insuficiente. La solución, sin embargo, no puede recaer solo en el ciudadano; debe partir de una política pública con visión a largo plazo y voluntad política firme.
Con información de Jesús Santiago y Adrián Gaytán










































