A un día del arranque de la Copa Mundial FIFA 2026 en la Ciudad de México, la atención internacional no solo se concentra en las canchas. Diversos sectores sociales han anunciado movilizaciones para aprovechar la visibilidad que ofrece uno de los eventos deportivos más importantes del planeta y colocar en la agenda pública demandas que, aseguran, han sido ignoradas por las autoridades.
Entre los grupos que han convocado acciones de protesta se encuentran la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), colectivos de personas buscadoras y familiares de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa.
CUANDO LA PROTESTA SE CONVIERTE EN EL ÚNICO MICRÓFONO
Para algunos expertos estas movilizaciones reflejan una crisis de interlocución entre diversos sectores sociales y las instituciones gubernamentales.
“Cada vez más grupos sociales encuentran en estos eventos internacionales el único espacio en donde, por necesidad, se les mira”, señala una especialista.
A su juicio, las manifestaciones convocadas alrededor del Mundial no representan necesariamente un rechazo al torneo, sino la necesidad de aprovechar una vitrina global para exhibir problemas que llevan años sin solución.
DESAPARICIONES, PENSIONES Y EDUCACIÓN: LOS RECLAMOS QUE SIGUEN VIGENTES
Entre las exigencias que buscan visibilizarse destacan las demandas de la CNTE relacionadas con la Ley del ISSSTE de 2007. Así como los reclamos de colectivos de búsqueda ante la crisis de desapariciones que enfrenta el país.
La investigadora de la Universidad Iberoamericana, Marisol López Menéndez, sostiene que cuando las instituciones no generan respuestas eficaces, los ciudadanos recurren a formas de protesta cada vez más visibles para presionar la apertura de mesas de negociación.
“Las personas están buscando formas de interlocución que obliguen al gobierno a establecer negociaciones serias”, afirma.
EL COSTO DE NO ESCUCHAR
La especialista advierte que la repetición constante de marchas, bloqueos y manifestaciones también es una señal de la pérdida de confianza en los canales institucionales.
“Si la gente no ve resultados, el incentivo es pensar que tomar una avenida es la única manera en que la autoridad va a escuchar una queja”, explica.
Desde esta perspectiva, el problema no radica únicamente en las afectaciones viales o económicas que generan las protestas, sino en la incapacidad del Estado para construir mecanismos eficaces de atención y resolución de conflictos.
EL DEBATE QUE QUEDA FUERA DE LOS TITULARES
López Menéndez considera que frecuentemente la discusión pública se centra en los bloqueos, cierres de calles o complicaciones en la movilidad. Con ello, dejando en segundo plano las causas que originan las movilizaciones.
“Muchas veces nos quejamos de los manifestantes porque toman las calles, pero no necesariamente volteamos a ver los problemas que están tratando de visibilizar”, señala.
UN MUNDIAL BAJO EL REFLECTOR SOCIAL
Mientras millones de personas seguirán la inauguración del Mundial, México también enfrentará el desafío de mostrar cómo responde a demandas históricas relacionadas con educación, desapariciones y derechos sociales.
La atención internacional podría amplificar estas exigencias, pero también evidenciar una realidad incómoda: para muchos sectores, los grandes escenarios mediáticos siguen siendo más efectivos que los canales institucionales para conseguir ser escuchados.










































