La construcción del nuevo estadio de béisbol en Oaxaca ha detonado una serie de protestas por parte de padres de familia, docentes y vecinos de la colonia América y otras aledañas, quienes denuncian afectaciones directas a la comunidad escolar del Centro de Atención Múltiple (CAM) 52, una institución que atiende a niñas y niños con discapacidad.
En entrevista, la directora del CAM 52 expresó su profunda preocupación por el cierre de calles como De los Derechos Humanos y otras vías aledañas, bloqueadas debido a las obras en curso. El centro educativo, ubicado en las inmediaciones del área intervenida, enfrenta serias dificultades logísticas para la movilidad de sus estudiantes, quienes requieren condiciones especiales para trasladarse.
“Que no se cierre la vialidad precisamente por el tipo de alumnos que atendemos. Su condición es difícil para que se puedan movilizar”, declaró la directora.
La problemática se agudiza durante las horas pico, coincidentes con la entrada y salida de los menores. De acuerdo con el testimonio, algunos padres deben cargar a sus hijos durante una cuadra entera debido a la imposibilidad de acceso vehicular. Esto, sumado al desorden vial generado por las obras, ha generado un entorno hostil para una población especialmente vulnerable.
SIN CONSULTA, SIN AVISO Y CON MIEDO
Uno de los aspectos que más ha indignado a la comunidad escolar es la falta de información y consulta previa. Según la directora, en ningún momento las autoridades responsables notificaron sobre el inicio de los trabajos.
“No puede ser que particulares afecten a toda la ciudadanía. No estamos de acuerdo. En ningún momento nos avisaron”, señaló, visiblemente molesta.
Además, describió cómo el uso de maquinaria pesada, como rotomartillos, ha provocado episodios de miedo entre los estudiantes.
“Cuando utilizaban los enormes rotomartillos los niños salían asustados, pensando que había un temblor, un sismo”, denunció.
PROTESTAS EN LAS CALLES: “EXIGIMOS PROTECCIÓN”
Este malestar no solo se ha manifestado en palabras. Padres de familia y personal del CAM 52 decidieron cerrar la circulación del Bulevar Eduardo Vasconcelos, a la altura de la calle Alianza, como medida de presión. Durante la manifestación, portaban pancartas con mensajes como:
“Exigimos protección a las y los niños con discapacidad CAM 52”
“Nuestra escuela ha sido dañada en su estructura CAM 52”
“NO NOS AVISARON NADA”: LA VOZ DE LOS VECINOS
Lucía Rodríguez, vecina de la colonia América con más de cinco décadas de residencia en la zona, compartió una denuncia similar. Asegura que el acceso peatonal ha sido restringido sin previo aviso, obligando a los colonos a transitar por calles peligrosas o a dar largos rodeos.
“Ahora cuando se les antoja cierran. Tenemos que meternos a una privada que está muy peligrosa, asaltan ahí, o tenemos que irnos hasta el Panteón General para salir”, relató con frustración.
Rodríguez señaló que los cierres han sido implementados de forma arbitraria y opaca. “El domingo ya había tablas. ¿Por qué lo hacen de escondidas, por qué lo tapan, por qué no nos avisaron?”, cuestionó.
FALTA DE TRANSPARENCIA Y AUSENCIA DE DIÁLOGO
La comunidad afectada denuncia que la opacidad ha sido la norma. Ni el municipio ni el gobierno estatal habrían emitido información clara sobre los plazos de obra, las afectaciones previstas ni las medidas de mitigación para garantizar la seguridad y movilidad de los residentes.
Aunque actualmente existe una mesa de diálogo entre las autoridades y los afectados, hasta ahora no se ha alcanzado un acuerdo satisfactorio.
“Vamos a estar aquí esperando hasta que se resuelva”, advirtió la directora del CAM 52, quien reiteró su demanda principal: que las calles se mantengan abiertas y solo se realicen mejoras puntuales, sin bloquear el acceso.
UNA ALERTA SOBRE EL DERECHO A LA CIUDAD
La situación pone en evidencia una problemática más amplia: la tensión entre los proyectos de infraestructura urbana y el derecho de las comunidades a mantenerse informadas, consultadas y protegidas ante decisiones que impactan directamente en su entorno.
En este caso, los más afectados son niños y niñas con discapacidad, cuya vulnerabilidad debería ser prioritaria en cualquier planificación urbana.
El llamado es claro: más allá del desarrollo deportivo, la ciudad debe construirse con y para quienes la habitan.
Con información de Jesús Santiago












































