A pesar de que el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, ha insistido en que el estado “está en control”. Además, ha llamado a la ciudadanía a mantener su rutina con normalidad, los hechos de esta semana contradicen tajantemente esa narrativa.
La mañana del 3 de octubre, un escolta del hijo del gobernador fue secuestrado por civiles armados en el fraccionamiento Villa Bonita, en la colonia Renato Vega Alvarado, al sur de Culiacán. El agente pertenece al círculo cercano de seguridad de la familia del mandatario, según confirmó la Secretaría de Seguridad Pública del estado (SSP).
“SE ACTIVÓ EL CÓDIGO ROJO”: LA RESPUESTA ARMADA
Tras la privación ilegal de la libertad del agente, quien se encontraba en su día de descanso, se desplegó un Código Rojo. Lo que activó un operativo conjunto por tierra y aire. Participaron la Policía Estatal, la Fiscalía de Sinaloa, el Ejército y la Guardia Nacional.
“Se localizó por el sector sur de Culiacán una unidad como la denunciada en la que civiles armados se habían llevado al agente”, detalló la SSP en su comunicado.
El seguimiento derivó en un enfrentamiento armado sobre la avenida Álvaro Obregón, antes de llegar a La Costerita. El tiroteo dejó un saldo preliminar de un presunto sicario muerto, dos secuestradores heridos y el propio agente lesionado, quien logró ser rescatado con vida.
ARMAMENTO, VEHÍCULO Y TÁCTICAS MILITARES
En el lugar del enfrentamiento fue asegurado un Toyota Corolla con arsenal y equipo táctico. Lo que refuerza la preocupación por el alto nivel de organización del grupo delictivo.
“Se logró rescatar al elemento, quien, producto de esta situación, resultó herido. En el lugar se aseguró un vehículo con armamento y equipo táctico”, reportaron las autoridades.
Los heridos fueron trasladados a hospitales por personal de Cruz Roja y Gerum. Mientras que el sitio fue procesado por personal ministerial.
UN GOBERNADOR CONTRADICTORIO
Este no es el primer incidente que pone en entredicho el discurso de Rocha Moya. Apenas el pasado 23 de septiembre, una camioneta en la que viajaba su nieta fue atacada por presuntos criminales.
En aquella ocasión, el gobernador minimizó el hecho en redes sociales:
“Fue un intento de despojo de camioneta… Mi nieta resultó ilesa. Seguiremos trabajando con firmeza para garantizar la seguridad”, publicó.
Sin embargo, la reiteración de ataques a miembros cercanos a su familia y a agentes estatales demuestra que la supuesta normalidad en Sinaloa está lejos de consolidarse.
¿REALMENTE HAY CONTROL EN SINALOA?
Las agresiones a figuras del entorno familiar del gobernador, el secuestro de agentes estatales y los tiroteos en zonas urbanas no son incidentes menores. Son reflejo de un tejido de inseguridad activa que, pese a los intentos oficiales por maquillarla, sigue amenazando no solo a la ciudadanía, sino a las propias estructuras del poder político.
Sinaloa sigue siendo territorio de riesgo, aun cuando desde el poder se insista en lo contrario.










































