El fotógrafo y empresario oaxaqueño Jorge Brena Huerta falleció este jueves en la capital del estado dejando un legado artístico que se puede conocer en el Centro de las Artes de San Agustín Etla (CaSa).
El deceso del autor (1931-2025) fue confirmado por la asociación civil Amigos del Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO) y Daniel Brena, hijo del artista y director del CaSa.
A través de sus redes sociales, la asociación civil señaló que “la fotografía fue el arte que Jorge Brena Huerta practicó a la par de sus ocupaciones empresariales”, por lo que la imagen lo convirtió en miembro del Club Fotográfico de Oaxaca (CFO), “un grupo activo que surgió en el estado por la década de los 50 del siglo pasado”.
Su deceso ocurrió el jueves, pero “su legado artístico sigue presente y actualmente sus imágenes son parte de la exposición Lu’ Biaani: Francisco Toledo y la fotografía que se presenta en el CaSa”, señala la asociación civil que reúne a los espacios fundados por el fallecido artista Francisco Toledo.

Al abordar la obra de Jorge Brena Huerta, la asociación civil también comparte las palabras del curador Alejandro Castellanos en la exposición del CaSa, en donde se puede conocer parte del trabajo de Brena.
“Siempre pienso que es un fotógrafo a revisar, más allá de Oaxaca, el señor Brena llegó a participar en los Salones del Club Fotográfico de México, en el cual ganó concursos, se dedicó bastante a la fotografía”, señala Castellanos.
Asimismo, al retomar el texto: Ojo de luz. La fotografía en Oaxaca, las reflexiones de Castellanos sobre la obra de Brena señalan que junto a las de “Xavier Jiménez son quizás las más destacadas de este grupo (CFO), ya que guardan una estrecha relación con la estética en torno al paisaje y al pueblo mexicano divulgada por la fotografía cinematográfica de Gabriel Figueroa; no obstante, el caso de Brena es singular, ya que logró superar dicha influencia para forjar un estilo propio, una visión abstracta sobre el paisaje que le hizo merecedor de diversos reconocimientos, entre ellos una exposición en el Instituto Mexicano Norteamericano de Relaciones Culturales, en la etapa en que esta entidad era de las pocas que acostumbraban exhibir fotografías en la ciudad de México, en la década de los sesenta”.











































