De nueva cuenta, la alegría de una calenda se convirtió en susto. Eran alrededor de las 11:20 horas de ayer cuando los cohetes retumbaron en la esquina de Miguel Cabrera y Aldama, justo entre los mercados 20 de noviembre y Benito Juárez, donde comerciantes y clientes vivieron momentos de pánico.
El recorrido festivo del Sindicato Autónomo del ayuntamiento de Oaxaca de Juárez avanzaba con banda de música, cerveza y consignas, pero la imprudencia se hizo presente: en la batea de un mototaxi cargado de bebidas y agua embotellada, los cohetes explotaron a escasos metros de varios tanques de gas estacionarios.
El estruendo sacudió los pasillos de los mercados. Vendedores cerraron apresurados sus puestos, mientras algunos compradores corrieron confundidos buscando refugio. En medio del caos, un joven identificado como Lucrecio G. G., de 30 años, resultó con lesiones por la explosión.
Al lugar arribaron paramédicos de la Cruz Roja Mexicana para auxiliar y brindarle las primeras curaciones de las quemaduras, y, más tarde, personal de Protección Civil de la capital oaxaqueña arribó al lugar también. Sin embargo, mientras unos atendían la emergencia, integrantes del sindicato sacaron de circulación el mototaxi afectado y continuaron con la música como si nada hubiera pasado.
“Aquí no ha pasado nada, que siga la fiesta”, fue la frase que se escuchó entre los organizadores, mientras la calenda retomaba su paso entre los mercados, dejando tras de sí el eco de los cohetes, el olor a pólvora y el temor de comerciantes que una vez más vieron interrumpida su rutina por la peligrosa costumbre de quemar cohetes en espacios concurridos, sin que las autoridades municipales de Oaxaca hagan algo para evitar la quema de cohetes y evitar una tragedia que después estén lamentando y botando la bolita.






































