Obreros y contratistas de la petroquímica “Antonil Dovalí Jaime” de Salina Cruz reportan esta mañana que la constructora Ingenieros Civiles Asociados comenzó a desmontar equipo pesado y a reducir personal ante meses que no ha recibido pago alguno por parte de Petróleos Mexicanos.
La noticia fue confimada por el portal especializado industry and energy magazine y medios periodísticos nacionales. Además, advierten que se prevén protesta en la ciudad de México.
La constructora Ingenieros Civiles Asociados (ICA) inició el retiro de sus grúas de la refinería “Antonio Dovalí Jaime” en Salina Cruz, Oaxaca, debido a adeudos de varios meses por parte de Pemex, informaron obreros en sitio.
Ante el estancamiento, contratistas, sindicatos y proveedores anunciaron que el martes viajarán a Ciudad de México para exigir a Pemex un calendario de pagos que permita reactivar la obra y contener el deterioro económico en el Istmo y Salina Cruz.
CRISIS SE EXTIENDE A TRABAJADORES
El jueves pasado, 4 de septiembre trabajadores afiliados a la Confederación de Trabajadores de México (CTM), empleados por contratistas de Petróleos Mexicanos (Pemex), realizaron una protesta frente a la Refinería. La manifestación fue motivada por la falta de pago de contratos de obra y servicios que, según los inconformes, permanecen pendientes desde hace más de un año.
Los trabajadores señalaron que la falta de liquidación por parte de Pemex ha generado un efecto dominó que impacta directamente sus ingresos. Las compañías contratistas, al no recibir el pago correspondiente, han retrasado o suspendido el pago de salarios y otras prestaciones, afectando gravemente la economía familiar de los obreros.
Los manifestantes denunciaron que han solicitado reiteradamente audiencias y mesas de diálogo con las autoridades responsables, pero hasta el momento no han recibido una respuesta clara. En este contexto, exigieron un calendario concreto de pagos y advirtieron que mantendrán sus movilizaciones hasta ser escuchados.
EL RETIRO DE ICA
Desde la mañana del viernes se desmontó una grúa de 3 mil 500 toneladas de capacidad, mientras el resto de las máquinas permanece en un predio cercano resguardado por personal de la CTM, que demanda el pago de pasivos.
Según los trabajadores, Pemex adeuda alrededor de 50 millones de pesos a personal y proveedores locales vinculados a ICA. Además, empresarios contratistas estiman que la deuda específica con ICA por la coquizadora asciende hasta 2 mil millones de dólares, cifra que —afirman— ha impedido a la constructora cubrir compromisos con subcontratistas y proveedores de la región. En los últimos meses se habrían despedido cerca de 4 mil trabajadores, lo que —de acuerdo con líderes sindicales— paraliza de facto el proyecto.
La planta coquizadora —que comenzó en agosto de 2022 con una inversión anunciada de 60 mil millones de pesos— debió entrar en operación en el primer semestre de 2024. De acuerdo con estimaciones oficiales del sexenio pasado, su puesta en marcha elevaría en 70 mil barriles diarios la producción de gasolina de la refinería, pieza clave para reducir combustóleo, aumentar destilados y mejorar márgenes del Sistema Nacional de Refinación.
LOS RIESGOS
Riesgo operativo: más retrasos en la coquizadora implican menor producción de gasolinas y mayor combustóleo.
Efecto regional: caída de empleo, morosidad en cadenas locales y presión social.
Confianza de contratistas: el impago prolongado encarece y ralentiza la ejecución de proyectos estratégicos.
Lo inmediato: sin un mecanismo de pago verificable y fechas claras, ICA podría retirar definitivamente equipo crítico, alargando el cronograma y encareciendo la reactivación.










































