La violencia volvió a estremecer a esta ciudad zapoteca la noche del martes. Cuando vecinos de la colonia Virgen de Guadalupe reportaron un mototaxi en llamas en la esquina de las calles Azucena y Tehuana en Juchitán de Zaragoza, Oaxaca. A pocos metros del vehículo calcinado, fue localizado el cuerpo sin vida de un hombre envuelto en un cobertor. El cual estaba acompañado de un narcomensaje firmado por el autodenominado Grupo Autodefensa Juchitán (GAJ).
LA VÍCTIMA, UN JOVEN TRABAJADOR
El caso tomó un giro desgarrador cuando un militar que resguardaba la escena fue informado por sus propios familiares de que la víctima podría ser su hermano menor, desaparecido desde las 3 de la tarde. Con evidente angustia, el soldado ingresó al área acordonada y confirmó entre lágrimas lo impensable: el hombre asesinado era su consanguíneo, José Carlos L.H., vecino de la colonia Mística y conductor de mototaxi.
Este militar es ampliamente recordado en la región por su participación en las labores de rescate tras el terremoto del 19 de septiembre de 2017 en Morelos. Donde localizó a una madre y su hijo sin vida entre los escombros. Hoy, ese mismo héroe enfrenta la tragedia de perder a su hermano en manos del crimen organizado.
UN PATRÓN QUE SE REPITE: EJECUCIONES CON SELLO CRIMINAL
De acuerdo con las investigaciones iniciales, la víctima fue ejecutada a balazos en el mismo lugar del hallazgo, y posteriormente su unidad fue incendiada. Aunque las autoridades no han revelado el contenido del narcomensaje, este constituye una línea clave dentro de la carpeta de investigación. Ya que, forma parte de un patrón creciente de violencia en la región.
Con este caso, ya son al menos tres mototaxis hallados calcinados con sus conductores ejecutados en lo que va del mes en Juchitán. En otro de los hechos, la víctima fue incinerada dentro de la unidad. Lo que revela un nivel de brutalidad alarmante y mensajes que buscan infundir miedo a la población.
EXIGEN JUSTICIA ENTRE DOLOR Y RABIA
A los pocos minutos del hallazgo, familiares, amigos y colegas mototaxistas llegaron al sitio para exigir justicia. En medio de gritos de impotencia y escenas de dolor, elementos policiales contuvieron a la multitud y solicitaron calma para permitir las diligencias del personal pericial.
Tras el levantamiento del cuerpo, la Fiscalía del Estado autorizó la entrega a la familia, marcando el cierre de una noche marcada por el horror, la tristeza y el hartazgo social ante la ola criminal que no cesa.
UNA CIUDAD ENTRE EL ABANDONO Y LA IMPUNIDAD
Este nuevo crimen evidencia una vez más la inoperancia del Estado y el desbordamiento de los grupos armados que operan con total impunidad en la región del Istmo. Organizaciones que se autonombran “autodefensas” han comenzado a adjudicarse actos de violencia que rayan en lo paramilitar. Sin que existan acciones contundentes por parte de los tres niveles de gobierno.
Juchitán, ciudad históricamente combativa y orgullosa de sus raíces, enfrenta hoy un escenario de crisis y miedo. La exigencia ciudadana es clara: justicia, seguridad y presencia real del Estado. Sin embargo, la respuesta institucional ha sido débil, intermitente y tardía.






































