La noche de este jueves, la Séptima Sección de esta ciudad volvió a ser escenario de la violencia que azota al Istmo de Tehuantepec. Un joven identificado como Hendrik de la C., de 17 años de edad, fue ejecutado a balazos dentro de su domicilio, ubicado sobre la Avenida Ferrocarril en Juchitán de Zaragoza.
Conocido entre sus amigos como “Bebéncho”, el adolescente fue atacado por sujetos desconocidos que ingresaron directamente a su vivienda y le dispararon a quemarropa. Tras la agresión, los responsables huyeron sin dejar rastro, sumando un crimen más a la ola de ejecuciones que se vive en la región.
UNA ESCENA MARCADA POR LA IMPOTENCIA Y EL DOLOR
Vecinos alertaron a los familiares, quienes llegaron rápidamente al lugar. Ante la falta de una respuesta oportuna de las autoridades, los dolientes retiraron el cuerpo del menor por sus propios medios, utilizando un mototaxi como transporte fúnebre improvisado.
Todo ocurrió frente a elementos de la Policía Preventiva y de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), quienes ya se encontraban en la zona, pero no impidieron el retiro del cuerpo ni aseguraron de inmediato la escena del crimen, como dicta el protocolo. La imagen del cuerpo trasladado en un vehículo de uso cotidiano dejó una impresión profunda en la comunidad, y expuso, nuevamente, el vacío institucional.
AUTORIDADES LLEGAN TARDE Y SIN RESULTADOS
Posteriormente, corporaciones policiacas acordonaron el área y notificaron a la Fiscalía General del Estado de Oaxaca (FGEO), que inició una carpeta de investigación. Hasta el momento, no hay detenidos, ni se ha establecido públicamente un posible móvil del asesinato.
La vivienda de Hendrik, quien tenía su domicilio en la misma Séptima Sección, fue revisada por peritos ministeriales, pero la escena ya había sido alterada, lo que podría complicar el curso de la investigación.
UN NOMBRE MÁS EN UNA LISTA QUE CRECE
La muerte de “Bebéncho” se suma a una alarmante serie de homicidios dolosos en Juchitán, muchos de ellos contra jóvenes.
La violencia no solo persiste: se intensifica, mientras la población se hunde en el miedo y la desesperanza. Hendrik tenía solo 17 años. Su vida terminó abruptamente, sin justicia ni explicación aparente.
IMPUNIDAD, MIEDO Y SILENCIO: LA REALIDAD DEL ISTMO
El caso refleja un patrón que ya no sorprende: asesinatos cometidos con total impunidad, presencia militar ineficaz, investigaciones estancadas y una ciudadanía que opta por el silencio ante el riesgo de represalias.
Juchitán se ha convertido en una ciudad donde morir a tiros en casa ya no escandaliza, y donde el dolor se transporta en mototaxi, porque ni siquiera la muerte asegura la atención digna del Estado.





































