Una noticia cargada de nostalgia conmovió a la comunidad oaxaqueña y, especialmente, al mundo ecuestre local: Covi, un perro mestizo que durante años acompañó cabalgatas, rutas rurales y eventos del campo, falleció el pasado 20 de agosto, dejando tras de sí una estela de cariño, asombro y lealtad.
La noticia fue compartida en redes sociales por sus dueños, quienes pertenecen a una familia vinculada a los eventos ecuestres en Oaxaca, y que con un mensaje emotivo anunciaron la partida de quien no era solo una mascota, sino un símbolo viviente de libertad y conexión con los caballos.
“ERA UN PERRITO DIFERENTE… CON EL ALMA DE UN CABALLO”
Covi no era un perro cualquiera. Desde que llegó al rancho, sus dueños notaron que corría junto a los caballos como si fuera uno de ellos. El vínculo fue tan fuerte que terminó convertido en parte esencial de la cabalgata, vestido incluso como caballo, con traje propio y una actitud que encantaba a quienes lo veían pasar.
“Por qué más que una mascota, él era un perrito con una alma noble, con cuerpo de perro pero con el alma de un caballo”, escribieron sus dueños en una publicación que rápidamente conmovió a cientos de personas en Oaxaca.
“Se robó el amor de mi abuelo Javi y de cada uno que integramos la familia”, agrega el emotivo mensaje.
UN HOMENAJE PARA QUIEN DEJÓ HUELLA EN LA TIERRA… Y EN LOS CORAZONES
Para los Castro, familia propietaria de Covi, el dolor es profundo y el rancho “amaneció en silencio”, según relataron. Con el corazón roto, decidieron rendirle un homenaje en su estilo: recordando su libertad, su alegría en el campo, su energía en las cabalgatas y el amor incondicional que regaló a todos.
“Hoy 20 de agosto la familia Castro hacemos un homenaje a un perrito libre llamado Covi… Con cuerpo de perro pero con el alma de un caballo. Descansa, mi amigo fiel”, concluye el mensaje.
COVI, UN SÍMBOLO DE IDENTIDAD Y AMOR AL CAMPO
Covi representó algo más que un animal de compañía: encarnó el espíritu de quienes viven y aman el campo oaxaqueño, los caballos, el aire libre y las tradiciones. Su figura trascendió la de una simple mascota para convertirse en un símbolo de identidad de la cabalgata regional.
En tiempos donde las redes sociales suelen estar saturadas de denuncias, escándalos y noticias trágicas, la muerte de Covi tocó una fibra distinta: la de la conexión entre seres vivos, la de la ternura, y la de la despedida digna a un compañero inigualable.
Covi se fue, pero su historia —la de un perro con alma de caballo— seguirá galopando en la memoria de quienes lo vieron correr, feliz, entre cascos y caminos de tierra.










































