Diversos estudios recientes han evidenciado que la falta de sueño no solo deteriora el ánimo y la memoria a corto plazo, sino que también impacta en regiones cerebrales asociadas al Alzheimer, aumentando el riesgo de desarrollar esta enfermedad neurodegenerativa.
Alteraciones cerebrales vinculadas al sueño
Investigaciones publicadas en el Journal of Clinical Sleep Medicine han mostrado que la falta de sueño profundo y REM se asocia con volúmenes cerebrales reducidos en áreas críticas como el precúneo y el córtex cingulado posterior, regiones que se ven afectadas en etapas tempranas del Alzheimer
Además, estudios han encontrado que la privación del sueño incrementa los niveles de proteínas beta-amiloide y tau, componentes clave en la formación de placas y ovillos neurofibrilares, respectivamente, que interfieren con la comunicación neuronal y están involucrados en el desarrollo del Alzheimer .
Sueño y función cognitiva
El insomnio también se ha vinculado con un rendimiento cognitivo deteriorado, especialmente en funciones ejecutivas como la memoria de trabajo. Estos efectos pueden ser más pronunciados en personas mayores, aumentando su vulnerabilidad al deterioro cognitivo .
Recomendaciones para mejorar la calidad del sueño
Especialistas como el neurólogo Pedro Schestatsky, con posdoctorado en Harvard, advierten que la privación prolongada de sueño impide la limpieza natural del cerebro, favoreciendo la acumulación de toxinas como la beta-amiloide, relacionada con el Alzheimer .
Para mejorar la calidad del sueño, se recomienda establecer rutinas regulares, evitar el uso de dispositivos electrónicos antes de dormir y practicar técnicas de relajación, como la respiración consciente.











































